«Trump entiende lo que entiende»

La frase no es mía, el periodista Michael Wolff se la atribuye a Steve Bannon en el libro “Fuego y furia: En las entrañas de la Casa Blanca de Trump”, sobre la primera legislatura del republicano: “Trump entiende lo que entiende”. Mucho me temo que esto no va a entenderlo: “Dinamarca pide respeto a su integridad territorial después de que Trump nombre enviado a Groenlandia” (Independent). No lo entenderá porque no querrá hacerlo (y no completaré el dicho popular) y porque para él el respeto no importa. Importa solo lo difícil que se lo pongas, por lo que creo que Europa tiene que empezar a ser un rival fuerte para Trump.

Y no le importa el conocimiento

Visto lo visto, Trump parece que es de esos que desprecian lo que no son capaces de entender. Lo digo porque su menosprecio por el conocimiento es alarmante: “Trump destituye a casi 30 diplomáticos de carrera en una reconfiguración de la política exterior” (Voz.us). “África es la región más impactada, con embajadores destituidos en 13 países, entre ellos Nigeria, Senegal, Somalia y Uganda” también han caído los de Filipinas, Vietnam, Guatemala o Surinam, entre otros. La idea de Trump es “reorientar la política exterior del país hacia funcionarios plenamente alineados con la agenda de ‘Estados Unidos Primero’”.

Los planes de la derecha

Por todo lo escrito (hoy y todos los días), parece lógico que si opinas lo contrario a lo que piensa Trump haces lo correcto. Por extensión, opinar lo contrario a lo que piensan sus tentáculos más cercanos también lo será: “Vox recupera su plan de reducir el número de diputados en la Asamblea de Madrid de 136 a 91” (Vozpópuli). Puede parecerme exagerado que una comunidad como la de Madrid tenga 136 parlamentarias y parlamentarios, cuando la CAV solo tiene 75, pero si Vox quiere reducir el número será por algún interés perverso, empezando por el de reducir la democracia, que es el más evidente, claro.

¿Alguien se acuerda de Alvise?

El partido de Alvise Pérez consiguió tres europarlamentarios en las últimas elecciones. Pues bien, los dos que no son él, “Diego Adrián y Nora Junco, se integraron en el grupo parlamentario Conservadores y Reformistas Europeos y poco después se querellaron contra Alvise al denunciar no solo una campaña de hostigamiento en redes como consecuencia de los mensajes que Alvise había publicado sobre ellos sino que, incluso, habían llegado a temer por su integridad física al revelar también el lugar en el que se encontraban o al que se dirigían” (InfoLibre). La pregunta es: ¿qué tipo de seguidores y votantes tenían?

¿Cómo convivirán?

Una pregunta parecida podríamos hacernos con el partido de Yolanda Díaz: ¿alguien se acuerda de Sumar? Yo hablo de “partido” porque estoy chapado a la antigua. También podemos referirnos a Sumar como “movimiento” o “marca” porque da igual: ¿quién lo tiene en cuenta? ¿Cuándo ha sido el último acto político que han organizado con simpatizantes y líderes orgánicos? ¿Qué es Sumar hoy? Lo que tengo claro es que es una gran paradoja, porque quienes saltaron de Podemos a ese espacio, ¿qué van a hacer? No hay ejemplo más claro que el de Alba García en Euskadi, así que podremos seguir el proceso de cerca.

El votante que se informa

Esto que escribe Eduardo Bayón en Bluesky es muy, pero que muy inetersante: “El votante de la ultraderecha catalana se informa más que el resto. El problema es cómo se informa. Hay un predominio absoluto de las redes sociales sobre la televisión. También pasa en Vox o la CUP. Es la principal diferencia entre partidos tradicionales y emergentes/rupturistas”. El analista establece una relación directa entre la intoxicación informativa y el voto a los extremos, lo que explica el interés de la extrema derecha, precisamente, en despreciar a los medios tradicionales, los que informamos. Por eso quien puede debe prestigiarlos.

Un historión

Esta pieza en la BBC es de las que merece una lectura dominical: “Las autoridades en Dinamarca nos quitaron a nuestros bebés tras una prueba de aptitud parental y ahora luchamos para recuperarlos”. La denuncia la hace Keira, una groenlandesa, y aunque la prueba de aptitud se aplicaba en toda Dinamarca, según la BBC, el resultado era especialmente alto en Groenlandia, precisamente. Entre otros motivos, por la redacción compleja y en danés para una población no habituada a relacionarse en ese idioma. El relato de las madres que podían pasar dos horas con su recién nacido antes de entregarlo por no ser “aptas” es terrorífico.

Otro

Este domingo está lleno de historias que merecen atención, como la que cuenta Almudena Ariza en X: “Un juez francés de la Corte Penal Internacional, Nicolas Guillou, está viviendo un auténtico calvario porque EE.UU. lo sancionó tras autorizar las órdenes de arresto contra Netanyahu y Yoav Gallant, ex-ministro de Defensa israelí, por los crímenes en Gaza. Desde entonces, no puede usar Google, Apple o Amazon, ni reservar hoteles, ni pagar con tarjetas, ni abrir cuentas bancarias. Europa entera le cierra las puertas por miedo a Washington. Un juez europeo, en suelo europeo, ‘económicamente borrado’ por hacer su trabajo”.

“Yo sí te creo”, a veces

Los buenos periodistas son los que cazan buenas historias y las escriben bien. Pero hay otros profesionales que son necesarios en los medios, como los que titulan con acierto. Y no me refiero al odioso clickbait ni a los divertidos titulares que buscan los periódicos deportivos. Me refiero a esto: “Errejón reprocha al juez que asuma sin pruebas la versión de Mouliaá” (El Independiente). En pocas palabras muestra una contradicción llamativa, la del fundador de Más País como representante que fue de esa izquierda que gritaba: “Hermana, yo sí te creo”, para dejar claro que solo con la denuncia tenía que bastar. Pues Errejón no opina lo mismo.

Hablemos de esto

He pensado mucho si debía plasmar o no en la columna mi opinión sobre este tema. Porque opinión sí tengo, como todas y todos: “El 45 % de las 169 plazas de la OPE de difícil cobertura de Osakidetza sigue sin cubrirse” porque “75 adjudicatarios han renunciado a la plaza o han solicitado una excedencia” (Orain). Creo que, como sociedad avanzada, igual que estamos revisando algunas ideas preconcebidas, podemos criticar, por fin, a las y los profesionales de la sanidad. Igual ellas y ellos tampoco hacen todo bien, igual tienen la sartén por el mango más de lo que pueden, igual esas renuncias y excedencias son, claramente, una vergüenza.

¿Con quién has estado tú, Toni?

Llevo casi 20 años colaborando o trabajando en política y nunca, repito: nunca, he visto consumir ningún tipo de droga salvo el alcohol de las copas con las que corresponde brindar después de una victoria electoral. Así que esto me parece una gilipollez: “Toni Cantó asegura que ha visto más droga en la política que en el cine: ‘Muchos diputados tenían que ir dopados para poder hablar’” (El Diario). ¿Con quién ha estado Toni en UPyD, Ciudadanos y PP? ¿Qué compañeros de viaje ha tenido él, tan íntegro que se atreve a hacer esta denuncia… cuando ya no vive de la política y está anunciando su nuevo trabajo como actor?

La política es un mal negocio

Los aranceles arbitrarios a otros países (salvo Rusia, Bielorrusia y Corea del Norte) de Donald Trump han tapado esto: Elon Musk podría abandonar el gobierno. La política es un mal negocio para las personas honradas, pero Musk puede dar por terminado su trabajo después de dejar en la calle a miles de funcionarios, después de asegurarse de que el gobierno va a elegir a SpaceX para lanzar su conquista de Marte, después de que Milei también se convierta en su cliente, después de reforzar su inversión en criptomonedas y después cambiar la propiedad de X en su holding sin impedimentos legales. Las pérdidas en Tesla con cacahuetes.

Groenlandia forma gobierno

“Groenlandia forma gobierno de coalición que se opone a intentos de anexión extranjera”, leemos en Diario Socialista. Hasta cuatro partidos liderados por un nacionalismo moderado y centrista han decidido unirse para hacer frente al imperialismo por el Oeste. Por el Este la frontera es Ucrania, en plena guerra. Y por el sur lo será España contra Marruecos, admito apuestas. Pero vuelvo a Groenlandia, que tiene tres horizontes claros: hacer frente a los gringos, avanzar en su autogobierno y afianzar, al mismo tiempo y en igualdad, relaciones con otros países tanto comerciales como de seguridad.

No tenemos remedio

Jugar con la Inteligencia Artificial perjudica al planeta: cada imagen generada (no digo ya una serie de vídeos) requiere una gran cantidad de energía. Y para quien no lo sepa estamos los periodistas que seguimos estos temas y lo contamos. Pero he visto imágenes “al estilo del Studio Ghibli” en cuentas de personas que no tienen excusa. Ingrid Urgelles en el digital de Pablo Iglesias ha reflexionado sobre “el consumo excesivo de recursos naturales, el rol de la inteligencia artificial en la creación artística, los derechos de autor, y el uso político de la ultraderecha sobre un material estético cuya ideología siempre ha sido la opuesta”.

Una liga regalada

Me sorprende que La Liga de Tebas sea ahora la punta de lanza contra el FC Barcelona. ¿Se habrá dado cuenta de lo que ha permitido o habrá alguna otra razón millonaria que haya desatado la hostilidad? Lo cierto es que lo que ahora no le vale (usar contabilidad del Monopoly para inscribir jugadores) sí le ha valido hasta el momento. Pero, vale, no señalemos solo a la liga: ¿qué anima al gobierno español a seguir permitiendo que el FC Barcelona juegue y gane con futbolistas que, siguiendo las mismas normas que cumplen el resto de equipos, no podría haber fichado? Al Barça le han regalado ponerse al día y volver a competir.

No se ha entendido bien, no

Alberto Sicilia es hoy lo mejor que podemos encontrar en X. Escribe desde Ucrania y explica muy bien lo que está pasando en este mundo tan inestable: “Con el acuerdo de Rusia con EE.UU., el equipo negociador ruso ha metido un golazo tremendo a la diplomacia ucraniana… y a la diplomacia europea” ya que “Rusia ha conseguido que EE.UU. se cargue gran parte de las sanciones a su sistema financiero”, conectando al SWIFT su “banco estatal para temas agrícolas”. Pero aún hay más: “SWIFT es una entidad belga, así que “Europa, que ni siquiera ha estado en la mesa de negociaciones, ahora tiene que conectar a un banco estatal ruso”.

Más allá de la anécdota

Más allá de la anécdota de que los que toman decisiones militares en EE.UU. monten un grupo de Signal (que es como un grupo de WhatApp) y metan en él a un periodista, lo importante es lo que revela esta cagada: “Una estrategia de confrontación con Europa”. Mario Saavedra lo plasma con claridad en EPE. “Si Estados Unidos restaura la libertad de navegación a un gran coste, entonces debe haber alguna ganancia económica a cambio”. Esto lo habría dicho en ese grupo Stephen Miller, el subjefe de gabinete. Trump “rechaza toda acción que no suponga un beneficio” y “quiere resultados que se puedan medir en miles de millones de dólares”.

Una provocación es una provocación

En ese mismo grupo, el vicepresidente JD Vance fue el primero que mostró su repulsa a hacer algo por Europa, ya que asegurar la seguridad en el Canal de Suez atacando a los hutíes beneficiaba en mayor medida a nuestro continente que al suyo. En este contexto, Vance vendrá a Europa a provocar: “Irá a ‘divertirse’ a Groenlandia en medio de las amenazas de Trump para anexionarse la isla” (El Independiente). “JD Vance se une al viaje que su esposa realizará esta semana y que las autoridades danesas habían rechazado, alertando de la ‘agresividad’ de EE.UU.”. Es evidente que Vance viene a provocar y como tal debemos tratarlo.

Más propaganda no es la solución

Hace unas semanas, el fichaje de Idafe Martínez en Moncloa y, esta misma semana, el de Daniel Bernabé, me resultaban muy interesantes. Hoy, después de escuchar el debate en el Congreso sobre seguridad y defensa, me parecen gilipolleces. Es más, me parece peligroso: la propaganda (la de Trump y la de Putin, la de Abascal y la de Núñez Feijóo, la de Azipurua y Belarra) no se frena con más propaganda. Si la propaganda va a más, todos perdemos. Todos. Y la intención de Sánchez (el primer interesando en que Vox esté fuerte, según su estrategia) con estos fichajes no es combatir la propaganda, es que haya más ruido.

¿Vale todo?

Esperaba más de la reflexión de Víctor Lenore sobre el libro de Luisgé Martín “donde José Bretón despliega su versión autoexculpatoria sobre el inhumano asesinato de sus dos hijos pequeños” (Vozpópuli). Pero esa expectativa es mi problema, no de Lenore. La verdad es que el debate me parece menor, comparado con el de nuestra supervivencia: ¿qué diferencia hay entre esa entrevista y la de Jordi Évole a Josu Ternera, o la de Kike Santaren a José Amedo en este mismo periódico? ¿Podían las víctimas de uno u otro parar sus publicaciones? ¿No debemos saber cómo se justifican para conocer mejor a quien pueda cometer otros delitos?

Ganó Groenlandia

Si Groenlandia ha apostado por un partido que busca “desarrollar la economía y las inversiones en la isla, defiende una independencia a largo plazo con Dinamarca asegurando primero el estado del bienestar” (según la descripción de Ara), por unos candidatos que no hacen populismo de izquierdas y por una opción política que tiene claro que con Trump, no, es evidente que Groenlandia ha ganado. Demokraatit es la esperanza de las y los groenlandeses, y también de esa parte del mundo que espera resistencia ante el imperialismo barato (pero implacable) del nuevo presidente estadounidense.

Y Trump se compra un coche

En concreto, un Tesla. Así es cómo muestra su apoyo a Elon Musk, que está perdiendo muchísimo dinero con la caída de su marca de vehículos. Por cierto, tiene su guasa que Trump haya comprado un eléctrico apostando como apuesta públicamente por la gasolina. No solo eso: mostró varios modelos en la Casa Blanca, llamó a los americanos a adquirir uno y echó la culpa a “los lunáticos de la izquierda radical” (El Diario) del boicot a la marca. En el fondo, eso es Trump: un vendedor de coches (lo escribo con todo el respeto a quienes lo son) agresivo, chusco y que te insulta si desprecias sus ofertas.

Sí, conseguirá algunas cosas

Donald Trump va a conseguir que, aunque sea por un momento, las acciones de Tesla se recuperen y en las próximas semanas muchos fans se dejen sus ahorros en uno de los vehículos eléctricos de Musk. No me cabe duda. Y va a vendernos más coches o, dicho de otro modo, va a tener éxitos con su manera de hacer política: “Ucrania y EE.UU. llegan a un acuerdo para que Washington tenga acceso a los recursos minerales del país europeo tras las amenazas de Trump” (BBC). No pasa nada, es lo normal porque hablamos de un país poderoso con una inercia imparable. Pero la guerra tenemos que ganarla los buenos.

Europa contraataca

Donald Trump tiene mal gusto para los coches (los Tesla son feos y, según cuentan, dan muchos problemas) y, además, no tiene buenas ideas como político: los aranceles que pone, quita y vuelve a poner son un error evidente. Pero no solo por la inestabilidad que genera en “los mercados”. Son un error porque no tiene en cuenta que el mundo es verdaderamente global: quien no pueda vender a EE.UU. lo hará a otros países y lo que no se pueda comprar en EE.UU. lo compraremos con otros orígenes. En realidad, hay muy pocas cosas que solo pueda producir un estado. Ya, ni el entretenimiento.

¿Qué ha pasado?

El asesinato en Badajoz o las dos noches de disturbios en Salt, Girona, tienen mucho que ver con Trump. Si estas atrocidades suceden es porque hemos cedido el terreno a algunos discursos buenistas detrás de los que hay intereses políticos y/o económicos. Y ese terreno luego lo han conquistado los extremos y los populismos sin esfuerzo porque la realidad es que ese buenismo interesado es frágil ante el fuerte. Los delincuentes, vengan de donde vengan, no pueden estar en pisos tutelados ni en nuestras calles. Y no hablo de “dictadura woke” porque esa es otra chorrada: hablo claro y pido actuaciones concretas, directas y sencillas.