El barro

Arnaldo Otegi cree que hablar de ETA está mal, supongo que igual que cree que la cuestión de los presos de ETA es una cuestión de todas y todos. Arnaldo Otegi cree, en definitiva, que el país es un EH Bildu más grande: lo que le viene mal o lo que les ocupa es lo que nos viene mal o nos ocupa a todas y todos. Y el país (el vasco) tiene que ser como Bildu: un lugar en el que, a cambio de algo, ayudemos a su blanqueo. Pero eso no va a pasar: vamos a seguir hablando de que en este país unos mataron a otros porque pensaban diferente, de que amenazaron a toda la sociedad y de que los que les justificaban ahora quieren que todos corramos un tupido velo.

Fascistas y antifascistas

Lo que no deja de sorprenderme es que en Euskadi la táctica del velo tupido funciona perfectamente a Bildu: encuentra con facilidad a personas dispuestas a blanquear a Sortu (que manda en la coalición) a cambio de un puesto de trabajo, y encuentra a muchísima gente capaz de votar a quienes no distinguen a un fascista de un cacahuete y a quienes lo hacen pero valoran más ese puesto de trabajo. Es muy sencillo: ¿quién es el fascista en este caso: “El Ejército israelí vuelve a demoler un colegio palestino construido con fondos de la UE cerca de Belén” (Menéame)? Pues es así de fácil también con lo que pasa y ha pasado en Euskadi.

El municipalismo

“¿Por qué Podemos no tendrá espacio en la propaganda gratuita de RTVE para el 28-M?”, preguntan en el Huffington Post. La respuesta no puede ser más fácil: porque es una fuerza que desde su creación ha despreciado el municipalismo, obtiene resultados muy discretos en los ayuntamientos y los repartos de tiempos en los servicios públicos van en función de los votos recibidos. Podemos no quiso presentarse con su marca en las primeras municipales que cató: fuera de Bruselas, Congreso y el parlamento autonómico solo estábamos las y los pobres, de espíritu y de sueldo. Quejarse ahora de poco espacio en los medios es oportunismo.

Y más

Otro ejemplo: “Los municipios de Podemos que se rebelan contra la dirección nacional ante el 28M”, leemos en El Periódico de España. Y si seguimos leyendo, podemos comprobar que no se dejan nada en el tintero: “En algunas localidades las bases de Podemos piden el voto para Más Madrid o PSOE”. Si Yolanda Díaz es lista, abrazara el municipalismo. Veremos. Pero lo que es evidente es que en Podemos han trabajado muy mal lo más importante de la política: lo local, la farola, la papelera y el banco (el de sentarse). O lo que es lo mismo: la organización local que te va a dar suelo y soporte a corto, medio y largo plazo.

El último circo

Por supuesto, vi partes de la coronación de Carlos III. Lo hice como quien ve un show que le es completamente ajeno. Londres el sábado no me pillaba lejos, me pillaba tarde: eran imágenes que merecen estar en blanco y negro, que no merecen una señal digital y un streaming. Esos avances se crearon pensando en el futuro, y aunque la monarquía británica sea una pieza de museo vistosa, no tiene nada que ver ni con el presente. Y preferiría no hablar hoy de otras monarquías que, igualmente desfasadas, generan más noticias por lo que han trincado quienes han formado la familia real y su real soberbia, pero hablo.

A qué dedicamos nuestros megas

“Netflix es responsable del 15% del tráfico mundial de internet”, titulan en Statista. Pero no es el único servicio de streaming que se come nuestros megas: “YouTube no se queda atrás, con un 11,6%, y Disney+ es responsable del 4,5%. Además, Amazon Prime Video tiene una cuota del 2,8%. Las redes sociales y los juegos son las otras categorías destacadas, con TikTok, Facebook, Playstation y Xbox”. Es decir: utilizamos la gran herramienta que nos iba a liberar de no sé qué tiranías, básicamente, para entretenernos. Y no me parece mal. Solo hace que eche la vista atrás y me acuerde con cierta melancolía de aquellas y aquellos evangelizadores.

También a las y los gurús

Además de al entretenimiento, en muchas ocasiones chorra (¿cuánto tiempo perdemos con los reels de Instagram, TikTok u opiniones que no nos importan en Twitter?), dedicamos nuestros megas (y nuestras horas) a líderes de opinión que no los merecen. “¿Qué ha hecho vuestro gurú de cabecera por vosotros o por vuestro alumnado?”, propone Jordi Martí que nos preguntemos. De aquellas y aquellos evangelizadores, a las y los empoderadores. Y de estos, a las y los gurús que no ofrecen soluciones prácticas pero sí dan consejos con más atrevimiento (ni siquiera les concedo lo de “las buenas intenciones”) que utilidad.

Ya veo dónde está el negocio

Es difícil de creer pero mentir es un modelo de negocio. No hablo de timadores, ni de personas que con opiniones de mierda se sacan su buen dinero en YouTube o Twitch. Hablo de verdaderas millonadas facturadas por empresas conocidísimas. ¿Cuánto de rentable es mentir como para que Fox haya aceptado que lo hace y pagado 787 millones de dólares a la empresa que fabrica las máquinas que cuentan los votos en EE.UU., y a la que habían señalado como responsable del supuesto amaño que denunció Trump cuando perdió las elecciones? ¿Cuánto dinero factura Fox con sus falacias, sus fake news y sus opinadores?

Este sí necesita un golpe de efecto

A Alberto Núñez Feijóo no le vendría mal una Fox española. Quiero decir: una televisión ultraconservadora con éxito y penetración, no los intentos de chiste que hemos visto (y ya van unos cuantos, por cierto). Lo cierto es que la imagen del líder del PP no atraviesa un buen momento: no solo es lo que percibimos, en el Huffington Post repasan algunos datos y algunos hitos que han perjudicado claramente al que se presenta como alternativa a Pedro Sánchez. Incluso recogen que “hasta él mismo reconoce que los resultados el 28-M no serán los que ellos esperaban”. Lo malo es que lo que el PP pierde puede ganarlo Vox.

Una opinión impopular

Soy perfectamente consciente de que las instituciones son motor económico ni que las buenas condiciones laborales del funcionariado venían sirviendo para generar, a modo de efecto cascada, mejoras en el sector privado. Pero hace tiempo que esta dinámica parece rota: “El teletrabajo de los funcionarios alcanza ya el 41% frente al 12% del sector privado” (The Objective). Este tipo de noticias generan tensión y sensación de agravio. Y ahí el populismo se desenvuelve con mucha soltura. No discuto que haya que mejorar las condiciones de todas y todos, pero creo que debemos asegurar primero que eso pueda ser así.

«Los proyectos personalistas»

El ridículo que está haciendo la dirección de Podemos, atrincherada, es preocupante. Muestra una incapacidad para la autocrítica difícilmente tolerable y una capacidad para la soberbia poco agradable: “Los proyectos personalistas no responden luego bien, ya se vio con Carmena”, ha dicho Ione Belarra y ha recogido el Huffington Post. Lo que hay que leer. Es evidente que Belarra no se ha atrevido que decir “Iglesias” donde dijo Carmena. Y también lo es que Podemos apoyó el personalismo de Carmena hasta que la alcaldesa intentó hacer lo mismo que Yolanda Díaz pero en Madrid. Efectivamente, no responden bien.

La crítica es pertinente, la argucia, lo dudo

Está siendo muy interesante ver cómo informan medios como Público o Ctxt sobre Sumar y la posición de la dirección de Podemos. Cómo informan y cómo opinan. El texto de Irene Zugasti sobre “la chuchepolítica” es interesante, pero es imposible no leerlo sin pensar en que va dirigido a Yolanda Díaz, como todos los que aparecen en esas webs sobre la precampaña: “¿Por qué suavizan la voz, infantilizan sus actitudes, dulcifican sus gestos? ¿Por qué sacuden los hombros y hablan despacito, con una espontaneidad fingida? ¿Por qué algunas se empeñan en contarle al mundo que son gente normal, que hace cosas normales?”.

Todo es posible

Cuando empecé a tener conciencia política y a buscar información (y no había Internet), di con la frase: “Piove, porco governo”. Hoy es más actual que nunca: esta sociedad infantilizada por algunos partidos y las redes sociales no duda en echar la culpa de todo a cualquier gobierno. Pero casi nadie monta un partido (solo los fundadores de Podemos) y casi nadie se suma a las formaciones que ya están (y ese es un problema enorme). Pero todo es posible en democracia y no me parece en absoluto criticable que “Ismael Beiro aspira a ser el nuevo Kichi como alcalde de Cádiz dos décadas después de ganar ‘Gran Hermano 1’” (El Plural). Al contrario.

Por desgracia

Todo es posible en democracia, por suerte, pero también por desgracia en algunas ocasiones: “DeSantis, el gobernador de Florida que muy probablemente sea candidato a presidente de EE.UU., acaba de aprobar una ley que permite portar armas ocultas en público sin necesidad de ningún permiso para ello. EE.UU. lleva 139 ‘tiroteos masivos’ en los 95 días que van de 2023”, tuitea Citador. Este es el mundo que creamos nosotras y nosotros, día a día. No vale mirar para otro lado, no vale solo señalar al gobierno y no a la ciudadanía que lo elige, no vale llorar mientras soportamos a partidos que copian el modelo republicano estadounidense.

La economía de hoy

Pocas noticias como la de Magnet sobre los miles en McDonald’s ilustran mejor la economía de hoy: los beneficios son millonarios pese a haber descendido “un 18%: de 7.545 millones de dólares en 2021 a 6.1774 millones de dólares en 2022”. Para mejorarlos, la empresa reducirá costes, es decir, la plantilla en todo el mundo. Lo que supone colocar en el centro de la actividad económica a accionistas e inversores, y no a las y los trabajadores. La involución en el sector privado, a nivel global, es extraordinaria y preocupante. A nivel local, los sindicatos solo se preocupan del funcionariado y de las elecciones.

¿Quién tiene que sobrevivir?

He leído en varios digitales titulares similares a este de República: “La Superliga se reinventa para sobrevivir”, y ninguno me ha animado realmente a leer el resto de la noticia. Lo que me preocupa es el modelo de negocio que pone de manifiesto esta alternativa de ricachones: ¿quién necesita sobrevivir? ¿El fútbol? Ese está muy vivo. ¿Los clubes que no tienen estados o a ultrarricos detrás? Solo necesitamos observar cómo están Barça y Juve, dos de los principales impulsores por necesidad de esta competición. ¿Los equipos que sufrirán si por fin alguien se pone en serio con el cumplimiento de las normas financieras? Eso sí que me gustaría verlo.

Pagan en criptomonedas

Lo malo de las empresas de criptomonedas es que pagan en criptomonedas, y después del megacrash del sector es posible que esa sea precisamente su mayor debilidad cuando las firmas se propongan conseguir patrocinios que les den visibilidad y cierta credibilidad. ¿Qué club deportivo, como hicieron los Miami Heat, va a cambiar el nombre de su estadio a cambio de una inversión volátil? La crisis de confianza es enorme en el mundo cripto, y pese a que algunos veníamos advirtiendo de la probable estafa piramidal, realmente la prensa ha tenido más que ver en el alza de un valor virtual que en la caída de esta industria de la especulación.

Lo nuevo es el liberalismo

Con su habitual claridad, Ibai Llanos ha explicado el funcionamiento económico de la Kings League, la liga de futbito (como la bautizó Jota, el cantante de Los Planetas) que ha creado Gerard Piqué. Pues bien, lo nuevo es el viejo liberalismo: los “presidentes” como el propio Llanos tienen que conseguir sponsors para sus equipos (él, que es el más conocido, ha conseguido a Cola-Cao) y pagar a entrenadores, campos de entrenamiento y a jugadores extra: “Puede haber gente que gane 100 euros por partido y gente que gane 1.500” (Huffington Post). En un espectáculo en el que, además, las chicas no pasan de floreros. Todo nuevísimo.

Los sueños de la chavalada

Por supuesto que pongo en duda la cultura del esfuerzo, sobre todo, cuando veo que algunas y algunos a igual esfuerzo consiguen unos beneficios injustificables. Pero de lo que estoy seguro es de que ni el dinero ni las satisfacciones vienen sin que te lo curres, hablando claro. Lo que me sorprende es que la chavalada, o al menos una parte, pique y que “ingresos pasivos” o “millonario” sean hashtags con millones de entradas en TikTok, como nos cuentan en Magnet, o que los tiktokers que explican cómo ganar dinero “mientras duermes” tengan legiones de seguidores con generalidades cuando no falsedades sobre lo que es ganarse la vida.

Más claro, agua

Una industria joven en la que sobra gente y tecnología es la de las criptomonedas. Supongo que algunas y algunos de los que se dedicaron a la minería de bitcoins serán los que consumen ahora esos vídeos en TikTok para enriquecerse cómodamente. Lo que está claro es que la moda pasó y que los equipos necesarios para conseguir esas criptomonedas (del gasto energético tendremos que hablar algún día) ahora se venden por partes, para sacar más rentabilidad: El Chapuzas Informático explica en su blog cómo los criptomineros limpian y hasta repintan componentes quemadísimos para que tengan mejor venta.

La EA de España

Me ha sorprendido algún tuit que pedía un final más honroso para Ciudadanos, como si el partido de Albert Rivera, Juan Carlos Girauta, Marcos de Quinto, Toni Cantó y otros hooligans neoliberales hubiese sido digno de respeto en algún momento. La cutre batalla final entre Inés Arrimadas y Edmundo Bal es un correcto fin de fiesta para quien cebó a la ultraderecha. En Euskadi también asistimos a ridículos estertores de un partido político, creado solo para sustituir a otro y que ha acabado en las garras de la izquierda abertzale por pura supervivencia. Estos espectáculos son siempre entretenidos, disfrutemos de ellos.

Y la Trump de España

En el Huffington Post recogen una especie de semblanza que han publicado en el francés Libération sobre Isabel Díaz Ayuso, de la que dicen que “va por buen camino para liderar la oposición de derecha a nivel nacional reivindicando abiertamente a Donald Trump en nombre de la sacrosanta libertad”. En el diario francés, tradicionalmente progresista, la presentan como una “populista conservadora que durante la pandemia se jactó de desobedecer las instrucciones del Gobierno central”, y critican abiertamente su política sanitaria. Realmente, no han publicado en francés nada que no sepamos.

El problema lo genera quien paga

Que Victoria Federica haya llegado a ser una influencer que vive de su presencia en los saraos madrileños (podría cobrar hasta 6.000 € por aparición) es uno de los mejores ejemplos de todo lo que va mal en España. Porque, además, la nieta de Juan Carlos I, como su madre y su hermano, son bastante desagradables con quien cubren esos actos, es decir, la prensa. Pero estando seguro de que su caché forma parte de la historia negra de España, como estoy, creo que no se le puede criticar nada por haberlo cobrado (incluso más, hasta “cinco cifras” según Vozpópuli) por un acto benéfico organizado y pagado por la fundación de McDonald’s.

Es muy gordo, es verdad

No soy un gran admirador del fútbol latinoamericano, lo confieso. Prefiero a las selecciones europeas por predecibles y a las africanas por inesperadas. Pero creo que el codazo de José María Giménez “al director de competiciones de FIFA”, Manolo Zubiria, es un poco el codazo del fútbol al organismo. No defiendo al jugador, al que podemos ver en acción en la Liga, pero tampoco lo haré a la FIFA. Si de algo tiene que servir el Mundial de Qatar es de coscorrón (porque no pasará de ahí): podrán hacer lo que quieran, pero lo vemos, lo señalamos y, hacemos que empiece a importar. Solo así dejarán de poder hacer lo que quieran.

Me temo que solo es un aviso

Llevo tiempo pensando que en el debate sobre el coche eléctrico instituciones e industria no están contando toda la verdad: ¿sería posible sustituir toda la flota de coches con un motor tradicional por los eléctricos? ¿Podemos soportarlo teniendo en cuenta que la electricidad ya es la base energética del resto de cosas? ¿Qué materia prima sustituiría al petróleo como la que más dependencia nos generaría? ¿Por qué se empeñan en imponer su compra si son artículos de lujo? El aviso de Suiza no es local, es para todo el mundo: existe la “posibilidad de prohibir la circulación de coches eléctricos si hay riesgo de apagones” (FCE).