Me mojo

De la misma manera que no entendí que el entorno de CCOO y UGT se desmarcase de ELA cercenando los derechos de la ciudadanía que quiere dirigirse a la administración pública en euskera, entiendo el funeo de AEK a CCOO, que pretendía hacerse un “basquewashing” en la Korrika. Hablemos claro: el ataque al euskera que, cada vez vemos más claramente, surge de los sindicatos españoles en Euskadi (denunciando la exigencia del euskera en las OPE) es un error estratégico (y moral) gravísimo, y las quejas del PSE y Podemos por que no cuela el blanqueo de comprar un kilometrito, son ridículas. El euskera se defiende o no se defiende.

¿Para quién es la carrera?

Precisamente porque el euskera se defiende o no se defiende, también es un error estratégico y ético la utilización partidaria de la Korrika. Una utilización de la que AEK debería desmarcarse claramente. Si no lo hace, la Korrika no será por el euskera y para todas y todos, sino de unos pocos (los que portan imágenes de presos de ETA, los que hacen campaña por un partido político). ¿Es así o es, como nos cuentan, por un idioma minorizado (y CCOO y UGT colaboran activamente en su minorización)? Si fuera para toda la ciudadanía, AEK debería de ser la primera interesada en evitar denuncias como las de COVITE en X.

Así suena

No hay manera de justificar la utilización del euskera para reivindicar a las y los presos de ETA, por eso Joseba Asiron salió trasquilado cuando fue a por esa lana. El alcalde de Iruñea se equivocó al comparar la exhibición de quien utilizó la violencia con al apoyo a un equipo deportivo, porque solo puedes equivocarte cuando intentas hacer esa comparación imposible. Pues bien, de la misma manera suenan las apelaciones a la libertad de expresión de las y los responsables de Korrika. Insisto en la universalidad de la reivindicación y en poner en valor la labor de AEK. Justo por eso la coordinadora debería evitar lo injustificable.

No solo es un nepobaby

Un día hablaremos de los nepobabies de la izquierda abertzale: esas “hijas de” e “hijos de” que han hecho carrera política o hicieron carrera militar (hablo de ETA, sí). De saque, después de las elecciones en Iparralde, podemos hablar de Egoitz Urrutikoetxea, alias “Ternerita”, el hijo de Josu Ternera que va a ser alcalde de Lexantzü-Zünharre por EH Bai (la marca de EH Bildu en Iparralde, claro). Urrutikoetxea no solo es político e “hijo de”, como recuerdan en El Español, también “colaboró con la banda y fue condenado”. A mí lo que más me preocupa es su actual papel en Seaska porque el euskera, de nuevo, no necesita ciertos abrazos.

El PSOE sí cumple con EH Bildu

Cualquier noticia sobre María Soledad Iparragirre, alias “Anboto”, es una mala noticia, como esta en El Imparcial: “Escándalo por la excarcelación de la ex jefa de ETA, ‘Anboto’, tras el acuerdo PSOE-Bildu”. La he elegido porque me parece que hace un buen enfoque: la “semilibertad” (esa de la que disfruta Txeroki y que organiza una asociación con otros “ex” de ETA) la firma la consejera socialista María Jesús San José, lo que muestra que el PSOE (por medio del PSE) se está apresurando a cumplir con EH Bildu, que a todas luces ya, cuando negoció la investidura puso sobre la mesa únicamente a Asirón y los presos de ETA.

Lo de Joxerra

No había que ser un lince para adivinar que Joxerramon Bengoetxea, su victimismo y su equipo, querían llegar al rectorado de la EHU para poner la universidad pública al servicio de los objetivos políticos de Bildu. El cambio de nombre, la fiesta para el alumnado, permitir a los subgrupos de la izquierda abertzale hacer de las suyas en los campus (con la consiguiente entrada de la Ertzaintza y la consecuente queja de los de los sprais) y pedir más dinero independientemente del presupuesto asignado por el Gobierno, son un catálogo, sí, pero de evidencias. Si parece que detrás de todo hay un plan lo más probable es que haya un plan.

Lo de Asirón

Me sorprendió que Pello Otxandiano insistiese ayer en Onda Vasca en que “no puede haber equidistancias entre fascistas y antifascistas”, en referencia, otra vez, a los sucesos de Gasteiz, y como si Joseba Asiron, alcalde de Iruñea de su partido, no hubiese copiado el discurso de Bingen Zupiria: “Iruñea es una ciudad para la convivencia, y todos debemos tener cabida en ella. Todavía hay quien pretende de alguna manera provocar y quien entra en las provocaciones” (Diario Socialista), “Al parecer, para Asiron, lo correcto es dejar hacer al fascismo, no entrar en sus ‘provocaciones’” (Insurgente). Y la izquierda abertzale, callada.

Lo de González Amador

“Ciertamente, se han cometido dos delitos contra la Hacienda Pública”, “es voluntad firme de esta parte alcanzar una conformidad penal” y “proceder a resarcir el daño causado pagando íntegramente la cuota e intereses de demora”. Los entrecomillados corresponden a los correos electrónicos que el abogado de Alberto González Amador, Carlos Neira, escribió admitiendo los dos delitos que la pareja de Isabel Díaz Ayuso había aceptado. Se pueden leer en la pieza de El Nacional: “La confesión escrita de la pareja de Ayuso”, del 14 de marzo de 2024, para refrescar la memoria ante la victimización desvergonzada a la que hemos asistido esta semana.

Lo del Euskadi-Palestina

Mientras el Catalunya-Palestina del 18 de noviembre no está asegurado (las entradas no han salido a la venta todavía porque no se ponen de acuerdo ni en el estadio en el que se jugará), “las entidades propalestinas catalanas contrastan la situación con la del partido entre Euskadi y Palestina, que se disputará tres días antes, el 15 de noviembre, en el estadio de San Mamés, en Bilbao. Recuerdan que, en este caso, las instituciones y administraciones vascas han dado apoyo explícito a la iniciativa y que en tan solo un día se vendieron 35.000 entradas” (Público). “No entendemos que se pueda jugar en San Mamés y no en el Estadio Olímpico de Barcelona”.

Lo de Mamdani

La victoria del demócrata Zohran Kwame Mamdani, que personifica todo lo que odia Donald Trump (un inmigrante con unas ideas que no son las de un troglodita ultraliberal), ha supuesto una esperanza para el mundo. Así está el planeta. Ahora le toca gestionar la expectativa, después de una campaña con promesas ambiciosas y una comunicación política sacada de una serie de Disney+. Pero eso ya vendrá: el alivio es generalizado y el ánimo que insufla a su partido, absolutamente necesario. Lo que también llegará y observaremos con atención será la copia de la campaña de Mamdani, tanto en Euskadi como en España.

Hablemos de Iruñea

Los ayuntamientos gobernados por EH Bildu se caracterizan por la inacción: quien nada toca, nada rompe. El de Iruñea, además, tiene el rasgo añadido de un acuerdo de investidura opaco entre el partido de Joseba Asirón y el PSOE. Hoy, el enfrentamiento entre “borregos de extremos” (Andoni Serrano, en X) ha puesto de manifiesto, además, una enorme contradicción: Asiron, como Bingen Zupiria después de lo de Gasteiz, puso al mismo nivel al provocador fascista y a los reaccionarios (“el hambre y las ganas de comer”, según Serrano), pero el desgarro de la “equidistancia” no ha jironado esta vez ninguna vestidura.

Cuidado

Las declaraciones de Asiron para la galería que no han soliviantado ni a un solo activista o propagandista de la izquierda abertzale (no como cuando Zupiria se manifestó casi con las mismas palabras), no deben desviarnos de lo importante: “Cuidado con los retrocesos, que son contagiosos”, advertía Jesús Barcos en X. “La involución es una mancha de aceite tendente a extender su pringue”, explica el periodista, que lanza un aviso más: “Cuidado con aplaudirlo bajo el barniz del antifascismo”. Porque lo que hicieron los de la cara tapada (no lo digo yo, ni Barcos, lo dejaba claro Asirón) no fue antifascismo.

Activismo de sofá

El populismo vasco de base fascista pretende capitalizar el falso antifascismo (para eso es populismo, para eso fue y es fascista) y blanquearse, una vez más (la mancha es tan grande que nunca dejan de enjabonarla). Y otros movimientos españoles de izquierdas, descaradamente a rueda de EH Bildu, no quieren quedarse atrás: Irene Montero, en X y desde su sofá, aplaudía ese antifascismo halloweenero. Joseba Eceolaza le respondía: “La violencia embrutece a quien la ejerce pero también a quien la defiende e idealiza” y “cuando aparece provoca una contaminación cruzada que lo llena todo de algo tóxico”.

La respuesta

Unas cuantas horas antes del desfile de sudaderas Lonsdale negras y pasamontañas del mismo color, ya había leído la mejor respuesta desde Iruñea a Vito Quiles, la de Rafael Domingo, docente de la Universidad de Navarra, que, curiosamente, vale también para los disfrazados de antifascistas: “El acto político no es el acto en el que están presentes los políticos, como tú defiendes, sino aquel que busca influir en la toma de decisiones, promover una ideología o ganar apoyo público”. En el mismo tuit, Domingo recordaba: “He visto con mis propios ojos los seis atentados perpetrados por ETA en ese centro académico”.

Volvamos al ayuntamiento

Sería injusto, especialmente con la víctima, hablar sobre Iruñea durante dos mil quinientos caracteres sin mencionar a “los 4 miembros de la nueva manada de Pamplona”. Más allá del titular amarillo de Euronews hay un relato estremecedor que deja al aire mucho de lo que va mal en la capital histórica de nuestro país, Euskadi: campamentos ilegales, hacinamiento de personas inmigrantes, reincidencia, áreas públicas en las que las mujeres no están seguras, y por supuesto, la inacción generalizada de EH Bildu allá donde gobierna. La del partido y la de las asociaciones feministas que, esta vez, no dicen nada. ¿Por qué?

Iruñea

Bildu colocó a Joseba Asiron como alcalde de Iruñea con una moción de censura que apoyó el PSOE después de que Bildu votara a favor de Pedro Sánchez en su investidura sin pedir nada a cambio (ejem, ejem, guiño, guiño, codazo, codazo). Año y medio después, Karla Pisano se queja amargamente en el Diario Socialista de “la defensa sectaria, no de un proyecto político, sino de un partido” que hacen Bildu y su entorno. Ella misma reconoce que “cuando del PNV se trata, hasta el acto más marginal del último ertzaina de la fila tiene responsabilidades políticas. Todas ellas, sin embargo, desaparecen cuando de EH Bildu se trata”.

No, no valen

También Bildu junto al PSOE, ERC (que luego se desdijo), Sumar y Podemos, aprobaron una ley española de vivienda para una campaña electoral y sabiendo que su reglamento podía contraer la oferta. Pero, ¿qué más da si a la izquierda le vale con mencionar “la vivienda” para que parezca que hacen algo por ella? Sin hacer una defensa sectaria, como ha escrito Karla Pisano, me ha resultado muy interesante esto en El Blog Salmón: “El problema de la vivienda en España es el mismo que en Alemania o en toda Europa del Este”, y es, oh, sorpresa, “una oferta insuficiente”. Por lo tanto, “es un error pensar solo en soluciones locales”.

Debería de ser ilegal

La ley española de vivienda que aprobaron Bildu y el PSOE, entre otros, además de cometer el error básico de contraer la oferta, es insuficiente. Se queda corta. No interviene contra plataformas como Airbnb (en el centro del problema) ni contra los grandes tenedores, como Rubén Zaballos que en la web de La Sexta se presenta como “un propietario con más de 200 pisos” que asegura, sin sonrojarse, que “la gente me dice que mejor los destine a alquiler turístico’”. Me deja pasmado que simplemente sea legal que una sola persona (o sociedad) pueda acumular 200 viviendas sin que los impuestos, por ejemplo, le resulten asfixiantes.

Correcto

Enrique Dans ha escrito en su blog un post muy interesante sobre cómo “Trump lleva años presumiendo de que ‘América necesita un CEO’”, lo que considera “una pésima idea”. Y se explica: “Gobernar no es gestionar una cuenta de pérdidas y ganancias” “porque su misión no es maximizar beneficios ni elegir clientes, sino servir a todos, incluidos los que no te votan. Los incentivos en democracia son deliberadamente más lentos y complejos, por eso existen contrapesos que un CEO jamás aceptaría”. Pero hay otra circunstancia añadida muy interesante: el “historial” de Trump como empresario “es calamitoso”.

Sí a la regulación en Internet

Soy un firme defensor, desde el principio, cuando era una idea impopular, de que Internet sea regulado. Y hoy, más: esta semana un streamer ha muerto en directo después de completar “un desafío llamado ‘10 Días y Noches de Tortura’, basado en pruebas de resistencia física, privación del sueño y consumo de sustancias supuestamente tóxicas” (El Confidencial). Raphaël Graven retransmitía esas barbaridades en la plataforma Kick, en la que también ha acabado Simón Pérez, el economista y streamer que ha caído en una espiral salvaje. Kick tiene público y da dinero a cambio de sufrimiento. ¿De verdad que nadie puede pararlo?

Antitaurino y torero

Joseba Asiron será antitaurino, como él mismo dice, pero la verdad es que torea: torea la coherencia, lo primero, torea los principios suyos y los de todo Bildu, y torea lo que se tercie para, una semana al año, representar lo taurino en Iruña. Torea tanto que hasta lo hace fuera de la plaza: a la denuncia de PACMA ha reaccionado, como muestran en X las y los del partido animalista, bloqueándoles. Pero no pasa nada: Bildu está sobre la ola y el mood general es que haga lo haga, está bien hecho. Y si accede a poner pantallas gigantes para ver a “La Roja” esta noche, parece que adelanta por la derecha (qué simbólico) al PNV. Pues vale.

Bildu no es Sortu, ¿o era al revés?

Mientras el alcalde Asiron preside corridas de toros y pone una pantalla gigante para ver a España en la Eurocopa, accediendo a una petición de los concejales no abertzales del ayuntamiento, Sortu aparece en Iruña para esto que denuncia COVITE en X: “Como ocurre todos los años en San Fermín (y en cualquier otra fiesta popular) la izquierda abertzale aprovecha para mostrar públicamente su apoyo a los etarras. Este año Sortu promovió un brindis masivo a favor de los etarras el 6 de julio en Pamplona”. Pero, claro, Sortu no es Bildu. ¿O era que Bildu no era Sortu? ¿Le importa a alguien la disquisición? ¿Y las víctimas?

Bien tirado

No quiero acabar la semana sin hablar del esperpento judicial que hemos visto (y algunas personas han sufrido en sus propias carnes, no lo olvidemos), llamado “Tsunami Democrático”. Nadie mejor que Silvia Intxaurrondo para resumirlo en X: “Los últimos meses hubo cientos de artículos, piezas y tertulias explicándonos que lo del Tsunami Democràtic era terrorismo”. “El caso ha sido archivado y se abren dos hipótesis: otra ‘Operación Cataluña’ tan vulgar como la anterior. No se juzgarán supuestos actos terroristas porque un juez, veterano y experimentado, no sabe contar los días. ¿Los que compraron su teoría no le van a exigir responsabilidades?”.

Otra vez

El gobierno español de coalición ya ha perdido las elecciones: si Sánchez sigue en Moncloa y Díaz sigue de vicepresidenta es porque ha logrado aglutinar en contra del PP y Vox al resto de partidos en el Congreso. Aclarado este detalle, creo que Antonio Maestre tiene razón en lo esencial de su tuit: el precio del alquiler de vivienda en España no deja de crecer, y la ley que ya solo sostienen PSOE, Sumar y Bildu no ha ayudado en nada. Para Maestre, este hecho, como epítome de la legislatura, sirve “para que comprendamos de forma sencilla por qué el gobierno de coalición va a perder las próximas elecciones”. Las va a perder, insisto, otra vez.

Na, na, naná

Antes de que empezara la Eurocopa me emocioné con el spot de Adidas en el que, sobre el “Hey, Jude” de los Beatles, vemos imágenes de la afición inglesa acumulando frustraciones mientras la sociología del país cambia. Al final, llega el famoso “na, na, naná” y una Inglaterra mucho más mestiza empieza a celebrar goles. Bajo el lema “la llevas”, brillante, aparece la imagen de Jude Bellingham. En esta columna, antes del España-Francia, ya dije que si tenía que elegir a un estado opresor me quedaba con Inglaterra que, por lo menos, nos había dado el fútbol. Y hoy veré la final sin dejarme llevar por triunfalismos ni modas, como siempre.