La pólvora del rey

Si Núñez Feijóo mantiene el calendario de pulsos que Pablo Casado dejó clavado en la pared de su despacho, en Génova 13, y el PP sigue ganando elecciones autonómicas, la española será una sociedad cada vez más subsidiada: después de que PSOE y Podemos se la hayan pegado, y bien, en Andalucía, el gobierno español ha activado una nueva batería de medidas basadas, simplemente, en la inyección económica, en los anabolizantes económicos, en tirar con pólvora del rey o en la primera solución que ofrecen en El Rincón del Vago de la política. ¿Está bien que bajen el IVA de la factura eléctrica? Mejor estaría frenar la ambición de las eléctricas.

Si pierdes, convences a más y vuelves

Una lección muy diferente de la derrota electoral es la que aprendió y, de paso, enseña el Scottish National Party al mundo: “Nicola Sturgeon insiste en que celebrará un nuevo referéndum de independencia este Octubre. ‘El pueblo escocés ha elegido un parlamento comprometido con otórgales poder de decisión y eso debe respetarse’. El gobierno británico ya ha declarado que no autorizará la consulta” (The Political Room en Twitter). Ya llevamos avisando, también en esta columna, que especialmente desde el Brexit se ha activado la conciencia nacional escocesa y, sin aspavientos ni violencia, van a por la victoria final.

Señoros

Por alocado que parezca hay quien quiere importar a Europa el gravísimo problema que tienen en EE.UU. con su interpretación del cristianismo. Y después de todo lo que hemos visto, de la victoria de los retrógrados, ya no podemos tomarnos a broma nada, ni siquiera la manifestación contra el aborto que encabezaron nada menos que Santiago Abascal y Jaime Mayor Oreja, entre varios otros hombres mayores que quieren decidir sobre el cuerpo de las mujeres jóvenes. La foto, que comenta Edu Galán y publica El Mundo, es suficientemente elocuente: o ellos o la cordura. No podemos dar nada por hecho.

Correcto

Me parece correcto que investiguen a las personas instigadoras y que, además, de manera directa o indirecta, se llevaron cacho en la operación que acabó con la Supercopa de España de fútbol convertida en un espectáculo para que los ricachones de Arabia Saudí vean ganar a Real Madrid o FC Barcelona. Gerard Piqué (al que se le acumulan las carpetas marrones) y Luis Rubiales podrían ser acusados “por los delitos de administración desleal y corrupción” (República). El presidente de la Federación, cómo no, echa la culpa a la prensa y Tebas (otro poco recomendable) y se refugia en los ingresos que ha logrado para su entidad.

¡Qué casualidad!

“El PSG ficha a Qatar Airways como patrocinador principal por más de 60 millones por temporada. La aerolínea sustituirá a partir de la próxima temporada a la cadena hotelera Accor Hotels, ‘main spsonsor’ del club desde 2019-2020. El equipo parisino llevará el logo de la empresa en las camisetas del primer equipo masculino y femenino”, leemos en 2Playbook. Evidentemente, no es una casualidad, como tampoco es que la cadena hotelera fuera la elegida por la organización del mundial en Qatar, precisamente, como principal red de acomodación. Y lo sabemos todos, empezando por quien lo permite y quien lo deja pasar.

Rumbo a Kiev

Aunque hablemos muy poco de ella, la invasión rusa sobre Ucrania continúa: los bebés nacidos en territorio ocupado tendrán nacionalidad rusa, leíamos ayer, solo unas pocas horas después de ver que “Draghi, Macron y Scholz” habían puesto “rumbo a Kiev en tren” (El Independiente). El gesto importa, la foto importa, el medio de transporte elegido importa, Ucrania importa y que Rusia no gane también importa. Y mucho. Así que celebro que líderes europeos tan relevantes (¿cuánto hubiera dado Sánchez por salir en esa foto?) dediquen su tiempo a un conflicto que continúa y no solo como excusa para el alza de precios.

Sánchez, a Argelia

Por un lado, los líderes europeos ponían rumbo a Kiev, por otro, Pedro Sánchez sabe que ese no es su tren, que el suyo, antes o después, partirá rumbo a Argelia. Porque la crisis diplomática y de suministros con aquel país no puede, simplemente, darse por hecho, como hace con casi todo el presidente español. Los problemas no se disuelven: se resuelven. Además, creo que el planteamiento de El Periódico de España es bastante acertado: Argelia quiere ponerse en el panorama internacional y para ello necesita fotos como la de Sánchez haciendo los deberes ante el régimen. Una foto que España no puede evitar.

Las sobras

Solo puedo estar de acuerdo con Luda Merino en su denuncia tuitera a lo que Santiago Abascal dijo en El Homiguero sin que nadie le corrigiese: “Que los gays adopten a los niños que no ‘quiera’ nadie”. Merino recuerda que las y los niños no se eligen, que si se transmite eso se transmite que hay personas a las que no ha querido nadie antes (y así se estigmatiza a las hijas e hijos de parejas del mismo sexo), y que la idoneidad de una persona o una pareja que adopta no tiene nada que ver con su género, como tiene que ser, evidentemente. Una vez más, el problema no es lo que diga uno de Vox, es que nadie le responda en el mismo plató.

¿Por qué?

Los gobiernos EE.UU., Reino Unido y Alemania van a investigar los motivos del alza de los precios del combustible en sus respectivos países después de que se pusieran en marcha iniciativas públicas (desde la inyección directa de dinero, como en España, a la rebaja de impuestos) para detener la escalada, según Xataka. Los motores económicos americano, europeo y británico (que como todo el mundo sabe, siempre se han creído un continente más que una isla) han decidido intervenir y me parece bien. No me explico que no lo haga España, que se ha limitado a poner en marcha un recopago en las gasolineras (y a seguir recaudando).

Es lo económico, no lo estético

He aplaudido en esta columna las iniciativas de los ministerios españoles de Consumo o Empleo que afectan directamente a nuestra vida (al final, la mayor parte del tiempo somos reducidos a personas consumidoras y trabajadoras). Y pienso seguir haciéndolo. Por desgracia, el primer gobierno español de coalición y el más progresista de la historia sigue distraído en sus propias batallas políticas internas, en los partidos o en el consejo de ministros y ministras. Y ahora, además, tienen una nueva ocupación que no es mejorar la vida de la ciudadanía: “El Gobierno ordena reducir el ruido interno para evitar un mayor desgaste” (El Confidencial).

Pero, ¿qué dices, Santiago?

Este tuit de Santiago Abascal solo hay una manera de agarrarlo: “Ni la guerra, ni la pandemia: el Pacto Verde firmado por populares y socialistas en toda Europa es la verdadera causa de la hiperinflación. La secta climática destruye nuestra capacidad productiva, nos hace dependientes de países inestables y hunde a clases medias y trabajadores”. La única manera de cogerlo es por las solapas, porque es difícil ser más irresponsable que el líder de Vox. Y sí, donde pongo “irresponsable” escribiría otras cosas que no puedo porque, aunque la mala uva me corroa por dentro, las y los lectores no deben ser quienes la reciban.

Si no es una será otra

La conflictividad laboral es un arte que en Vox hacen tan bien como en ELA: si el sindicato se ve obligado a desconvocar una huelga preventiva ante la ley vasca de Enseñanza porque solo la ve mal la propia ELA, el mismo Vox, Ciudadanos y el PP, automáticamente activan otra de tres días entre el personal de cocinas y limpieza en la enseñanza pública. Yo no nací ayer ni esta concatenación de convocatorias es una casualidad. Hace tiempo que los vascos no son sindicatos de clase porque no les importa fastidiar a trabajadores ni subir sueldos públicos altísimos que pagamos entre todos. Son sindicatos de target, de sus propios targets.

No sabe distinguir a un dictador

Seguimos con los que nos quieren hacer comulgar con ruedas de molino: algunos no distinguen un dictador de un presidente elegido pero dan lecciones en Twitter. No saben que detrás de las palabras “socialista” y “solidaridad” se esconden movimientos de extrema derecha en toda Europa pero llaman fascista a Zelenski. No son capaces de entender que el presidente ucraniano se ha visto obligado activar la ley marcial pero señalan a los demás como proconflicto mientras ellos son los pacifistas. No creen a las y los periodistas de todo el mundo sobre el terreno pero sí a la prensa rusa sostenida por el Kremlin que emite desde Moscú.

Claro que sí, Alberto

Algunos no se esconden en cuentas anónimas para dar credibilidad a lo que no se sostiene y lo hacen a cara descubierta. Por ejemplo, lo hace Alberto Núñez Feijóo: “No creo que han de tener más derechos los que tienen más, pero tampoco creo que se les deba señalar por haber trabajado más” (El Huffington Post). ¿”Por haber trabajado más”? ¿En serio? Como si las grandes fortunas españolas, salvo excepciones, no se hubieran transmitido por herencia, y algunas ligadas al franquismo. No creo que el elegido como presidente del PP no conozca el país que quiere gobernar, pero sí creo que empieza mal tomando por tonta a la ciudadanía.

Esto, también

La huelga del transporte está alentada por la extrema derecha: solo hay que ver el apoyo que reciben de políticos y partidarios de Vox. Eso es innegable. Tanto como que la gasolina y el gas han subido y el gobierno competente (el español) debe tomar medidas cuanto antes. Y es tan cierto como esto otro que tuitea Yeyo del Bote: “Es maravilloso leer a liberales quejarse por el precio de los productos”. En efecto, los liberales solo quieren libertad cuando baja inicialmente precios o les permite enriquecerse, y cuando el mercado se muestra tan salvaje como es piden que bajen los impuestos y el ejército intervenga porque a infantiles no les gana ni Abascal.

Feijóo ya ha perdido

Núñez Feijóo ha empezado realmente mal su etapa como líder del PP en toda España… Y eso que todavía no ha sido designado. Titulares como este en El Independiente describen una derrota por KO en el primer asalto y ante un rival de risa: “Feijóo y Abascal pugnan por liderar la alternativa económica a Sánchez en 2023”. Si el gallego es percibido como un par del alavés, y además en el área económica, en la que Vox ni ha plantado batalla más allá de cuatro ideas básicas y poco realistas, es percibido como un líder político de bajísimo nivel al que no veíamos como tal solo porque Galiza queda lejos de los focos.

Como todas y todos

Núñez Feijóo habrá perdido en lo político, pero como sociedad estamos perdiendo todos: estamos secuestrados por bandas de intermediarios que se han hecho dueñas de todo mientras consumidoras y consumidores nos hemos dejado convencer con migajas de comodidad. En plena escalada de los precios de la gasolina sin que suba el petróleo, “las gasolineras se hacen de oro en el inicio de año y facturan un 40% más” (La Información). Y ahora nos secuestran los transportistas sin que sepamos si se trata de los sindicatos de extrema derecha o la patronal en busca de más beneficio.

Ya basta

Las y los trabajadores normalitos y, a la vez, consumidoras y consumidores abnegados, vemos cómo se ponen en fila para extorsionarnos quienes, encima, dicen hacer las cosas en nuestro nombre o por nuestro bien (y al final todo se reduce a “págame más”), mientras tanto, la radio o la televisión está puesta de fondo y oímos el horror de la guerra: el vídeo que Volodímir Zelenski exhibió ante el Congreso estadounidense muestra una Ucrania que bien podía ser Euskadi antes y después de los bombardeos. Con estos ingredientes estoy agrio y no necesito más cabreos de los que llevo encima ni que me den lecciones de nada. Y solo es lunes.

La vida de Valeria

Se llama Valeria Shashenok pero es conocida en TikTok como “valerisssh”, y es muy conocida: casi 900.000 seguidores tiene esta chica que lo ha perdido todo. Valeria ha contado en esta popular red social cómo ha cambiado su vida en menos de un mes: ha vivido el asedio y los bombardeos en Kiev y lo ha mostrado, también nos ha enseñado cómo ha salido de Ucrania y cómo ha llegado a Polonia. Y lo ha hecho todo con el estilo habitual de TikTok, haciendo visible la invasión rusa y sensibilizando a cientos de miles de chavalas y chavales que, como millones de personas adultas, no pensábamos que esto podía volver a suceder.

Y en el fondo, tenemos suerte

Mi hija tiene siete años, lleva casi un mes viendo cómo yo sigo la actualidad de la invasión de Ucrania con preocupación y en más de una ocasión me ha hecho una propuesta para resolverlo: “Que en Rusia elijan a otro ‘lehendakari’ y ya está”. Por un lado, me enternece, por otro me satisface ver que ella concibe el mundo con libertad de elección y con la posibilidad de intervenir sobre lo que sucede gracias a su voto. Pero ella, yo, nosotras, nosotros, somos una excepción, realmente: “Sólo el 13 por ciento de la Humanidad vive en democracias”, destacan en Europa Press en un titular que es un puñetazo en nuestro eurocentrismo.

Nos falla la memoria

“Hoy me he acordado de lo que me dijo José Moreno Torres, el último gudari, hace alrededor de 10 años: ‘Que no tengáis que pasar por lo que pasamos nosotros’”. Este sencillo tuit, escrito desde una cuenta que homenajea a Juan de Ajuriagerra, concentra la esencia de lo que nos está pasando: somos la generación que tiene acceso a más información y de la manera más sencilla y, al mismo tiempo, somos la generación que más rápidamente ha dejado que se desvanezca la memoria y el legado. Ante una pandemia nos hemos comportado egoístamente (sin hablar de los negacionistas) y ante una amenaza no hemos sabido anticiparnos a la guerra.

La maldad y el poder

Vladímir Putin es un ser humano malvado. Lo ha sido todos estos años en los que algunos hasta le han reído las gracias desde la política (de izquierdas y derechas) y desde el show business hemos permitido que se popularizara un “viva Rusia” en la televisión pública (hasta que en la privada cortaron las alas a alguno). Más duro que yo ha sido Antonio Martínez Ron en Twitter, y ha acertado: “La historia nos ha enseñado que un solo ser humano cargado de poder y estupidez puede arruinar la vida de millones de personas. Allá va Putin, derechito a ganarse un sitio destacado en el panteón de criminales ilustres”.

No a la idiocia

Es perfectamente compatible aborrecer la guerra, despreciar a los canallas que la apoyan, como decía Julio Anguita, y saber que el enfrentamiento armado es inevitable esta vez y que Europa tiene que ganar. Así de sencillo. Las panfletadas cursis y los señalamientos a la OTAN, a Biden o a la Unión Europea solo son propios de mentes adolescentes. Pero si vienen de partidos con responsabilidades de gobierno o de personas que tienen que tomar decisiones, estos brindis al sol, estos gritos tuiteados por la fraternidad de los pueblos trabajadores, estas llamadas al diálogo que no se hacen al teléfono de Putin pasan a ser ya graves por muy idiotas.

Las contorsiones

Hace solo unas semanas, Abascal y Buxadé ejercían de anfitriones ante los dirigentes de partidos, algunos incluso de países, de la extrema derecha europea. La tensión entre Ucrania y Rusia ya existía y se trasladó al hotel donde tuvo lugar la reunión de nazis, aunque de puertas para afuera todo debía de parecer una fiesta. Lo cierto es que Putin es el mayor antisistema y desestabilizador del mundo, y para lograrlo ha apoyado y ayudado a algunos partidos ultras. Enric Juliana era diáfano en Twitter: “El verdadero aliado de Putin en España es Vox. Toda la extrema derecha europea bebe de las fuentes ideológicas del neo-zarismo ruso”.

Lo que diga William. O no

William Serafino se presenta en Twitter como escritor, politólogo, Premio Nacional de Periodismo en 2019, diplomado superior en Estudios del Trabajo, autor de una tesis en Historia y capaz de difundir mensajes como este: “Seré breve: si no estás con Putin estás con los neonazis. Punto”. Este reduccionismo es muy del gusto de los que se concentraron en un hotel de Madrid gracias a Vox hace unas semanas, pero no del mío, lo siento. Y pese a sus 29.000 seguidores tengo que contradecirle: ni estoy con Putin ni estoy con la escoria neonazi. Tampoco estoy con quien me señala ni con quien intoxica.