Dice alto y claro que es mala persona

Detrás de la cuenta en X conocida como “Invertir es vivir” (qué hortera, tú) se esconde Gonzalo Candela, al que podemos considerar autor de este mensaje: “Lo voy a decir alto y claro: no estoy de acuerdo en que se me obligue a financiar unos servicios públicos que no quiero utilizar. Personalmente, voy a hacer todo lo que esté en mi mano para reducir (legalmente) el pago de impuestos”. Lo que dice alto y claro Candela es que es mala persona, además de no muy listo. “No es tonto porque ha ganado mucho”, dirá algún cándido. Pues no, hay que empezar a disociar esas ideas porque para hacer mucho dinero solo hace falta tener dinero.

Estamos rodeadas y rodeados

Esta noticia en El Diario da miedo: “El peaje que Vox exigirá a Azcón para darle su apoyo: medidas xenófobas, acoso a las ONG o bajadas de impuestos. La extrema derecha, que ya ha dejado claro que quiere entrar en el Gobierno de Azcón, buscará impulsar medidas regresivas en el ámbito educativo o social, y ultraliberales en lo económico”. El PP de Alberto Núñez Feijóo va a tragar con esta laminación de la igualdad solo por poder, y Pedro Sánchez va a estar encantado con la situación. Ambos lados de la misma moneda debemos tenerlos en cuenta en Euskadi: estamos rodeados de maldad y de quien celebra la maldad porque le beneficia.

Simplemente, Podemos

El editorial de Diario Red, el digital que dirige Pablo Iglesias, es un compendio estupendo de lo que Podemos no ha entendido. Ni una línea de autocrítica después del desastre en Aragón; sobre la propuesta indefinida de Rufián, asegura que lo que daña a la izquierda es hablar de sí misma para, a continuación, hablar largamente de la izquierda; critica el uso de programas como el de Ferreras, en los que Pablo Iglesias se hizo con su popularidad; e incluso habla de que “hace falta una izquierda —como la que hubo en la legislatura pasada— con autonomía política respecto del bloque de poder”, legislatura en la que Iglesias era vicepresidente.

¿De qué habla Mouliaá?

En el asunto de Íñigo Errejón y Elisa Mouliaá hay varios elementos que me preocupan: me preocupa el mensaje que reciben las mujeres que se han sentido acosadas por hombres con poder, con tantos vaivenes y declaraciones sin el tono y el contenido adecuados; me preocupa, por supuesto, la impunidad con la que actuó el propio Errejón, en una izquierda (entre varios partidos) que toleró, cuando menos, comportamientos babosos; y me preocupa lo que denuncia en sus declaraciones la misma Mouliaá. ¿Qué presiones percibe y recibe? ¿Dónde y cómo? ¿Por quién? ¿Es el machirulismo transversal? ¿Y de la hipocresía no hablamos?

Para variar, un discurso

He echado un ojo a las redes de las y los europarlamentarios vascos sobre el debate de la regularización que el PP ha llevado a Bruselas y ha acabado en circo. Idoia Mendia no lo menciona, Javier Zarzalejos lo resuelve en un tuit, Pernando Barrena ha montado un podcast para que otros hablen de migración y la única que muestra un discurso al respecto es Oihane Agirregoitia: recuerda las seis regularizaciones que han hecho PSOE y PP en España, que su partido, el PNV, está a favor pero no por decreto, entra al fondo (la demografía en Europa) y sentencia: “Euskadi merecen más planes integrales y menos titulares”.

¿Qué derrota moral?

Entiendo que Eneko Andueza quiera justificar las decisiones que, por lo que sea, toma el PSOE, pero no debe tratarnos como si fuéramos idiotas: “La gran derrota moral de Txeroki es ver esta Euskadi que dista mucho de aquella que quiso imponer ETA” (Orain), dice. ¿Sí? La izquierda abertzale que negoció esa excarcelación mantiene a un candidato a lehendakari que no llama “terrorismo” a lo que hizo Garikoitz Aspiazu, cuenta con blanqueamiento propio (Inarritu y Matute) y ajeno (Podemos y PSOE), y tiene bien colocados a todos los que tiraban piedras mientras Txeroki acumulaba delitos por los que le condenaron a casi 400 años. ¿Qué derrota?

Antifascismo, sí, pero no el suyo

Erramun, más conocido como Donostia Bai y, cada vez en más círculos, como el tonto del pueblo (si no está entre los intoxicados, está entre los intoxicadores, y eso no es como escupir en la acera), saca pecho en X (la red social en la que los fascistas tienen más éxito) con un vídeo de cuando Arnaldo Otegi estaba delgado: “En Euskal Herria llevamos 90 años luchando contra el fascismo”. Para variar, dice la verdad, pero no han sido los amigos de Donostia Bai y Arnaldo Otegi quienes han luchado contra el fascismo este tiempo, de hecho, esos no distinguen a un fascista de un huevo. Y esto hay que decirlo alto, claro y más.

“Evitable”

Si en Euskadi adolecemos de una izquierda colaboracionista cuando no fascista, directamente (¿a qué partido votará Txeroki, para sorpresa de nadie?), en España no están mejor entre su propio partido de base fascista y un PP liderado por un tipo sobre el que todas y todos nos preguntamos cuándo será reemplazado por Isabel Díaz Ayuso: “Feijóo denuncia la ‘negligencia’ de Sánchez porque Adamuz era ‘evitable’: ‘Su Gobierno se sentará en el banquillo’” (Europa Press). ¿Y la tragedia de Valencia no fue “evitable”? ¿Cuántas vidas se habrían salvado solo enviando una alerta a tiempo? ¿No fue “negligente” Mazón aquella tarde?

La maldad

Está tan mal el PP que la única manera que tiene de hacer frente al crecimiento de Vox es colocar a Isabel Díaz Ayuso en la cúspide. Solo con ella puede competir en hacerse la facha a los de Abascal: “Ayuso dará la medalla de Madrid a Estados Unidos como ‘principal faro del mundo libre’” (Infolibre). Hay que ser pelota y malvada en cantidades industriales para pronunciar que “concede este premio por la labor en favor de la hispanidad del Gobierno estadounidense”. ¿¡A la hispanidad, con el ICE reteniendo a niñas y niños solo por ser hijas e hijos de latinos!? ¿Qué tiene en el alma esta mujer?

¿Dónde van a ir?

Según Euronews, “casi la mitad de los europeos apoyaría prohibir X de Musk si vulnera la ley europea”. Con un par de gilipolleces más del de Tesla y Space X, superamos ese umbral del cincuenta por ciento. Pero como muchas, esta también es una cuestión de voluntad política: si se ponen de acuerdo, la red social en la que difunden sus mierdas Erramun (Donostia Bai) o Isabel Díaz Ayuso se iría al guano y esta gente, tontos útiles (útiles para los malos) y sinvergüenzas (y sin alma) tendrían un problema. Hagamos que suceda, pongámoselo difícil, evitemos que puedan alcanzar públicos que se alimentan de la maldad y la mentira.

La juventud vasca

Las miles de personas que GKS reunió el sábado en Bilbao e Iruñea (hasta 10.000, según Diario Socialista) no pueden pasar como si nada. El monstruo cebado por la izquierda abertzale da tanto miedo, por sus formas fascistas, como el que se sitúa en el otro extremo del arco, entre la derecha y la pared. Las banderas rojas y la apropiación del antifascismo, además, preocupan porque ese movimiento ha convencido a muchísimas y muchísimos jóvenes vascos que han decidido despreciar la memoria para enfrentarse a un presente que no les agrada (misma gasolina que suministra Vox, por cierto). Y ahora, ¿qué va hacer la izquierda abertzale?

La memoria

En la misma izquierda abertzale no se dan cuenta pero la gente en Euskadi cada día está más cansada de ver sus carteles (y luego van de ecologistas), sus murales y sus reivindicaciones. La imagen de la plaza Consistorial el pasado 6 de julio o la de la plaza de la Constitución durante el inicio de la tamborrada fueron bastante asqueantes (sí, esa es la palabra). Pero aún hay más: Balbino Sáenz Olarra, condenado a 108 años de prisión, fue homenajeado durante las fiestas de Donostia “en torno a la una y media de la madrugada, aprovechando el bullicio y la aglomeración” (El Confidencial Digital). Justo así es como ceban a GKS. Y lo saben.

La hipocresía

El discurso de toda la vida de la izquierda abertzale, el de las pancartas, el de los ongi-etorris de tapadillo, choca frontalmente con su afición a la moqueta y a ciertas decisiones que EH Bildu está tomando: “El Ayuntamiento de Tolosa vuelve a desalojar a varias personas sin hogar. Es la segunda vez en las últimas dos semanas que el consistorio gobernado por EH Bildu expulsa a personas sin techo de edificios públicos” (Diario Socialista, otra vez). ¿Dónde están SOS Racismo y similares? Esta hipocresía, como los carteles agotadores, las vemos todas y todos, y también espolean a algunos de la línea dura (esa que ceba a GKS, precisamente).

El victimismo

Aunque salta a la vista, aunque a muchos nos mueve por dentro ver a los que siempre han estado vigilando desde las Herriko Tabernas dar lecciones ahora de política social, nadie como la izquierda abertzale maneja el victimismo. Así que la de ayer fue una buena jornada para EH Bildu, donde estaban encantadas y encantados de que les venga igual de bien que al PP jugar la carta de ETA: “Más de 20 minutos sin conclusiones y acusaciones cruzadas que el PP aprovecho conscientemente para cambiar el foco hacia otros asuntos”, entre Núñez Feijóo y Oskar Matute. Para ambos no hay nada mejor que no hablar de la realidad.

El asco

He mencionado varias veces el asco en esta columna, eso que sentimos cuando nos enteramos de lo que hacían (y documentaba pasmosamente) Jeffrey Epstein y los invitados a sus fiestas. Pero también da asco conocer las conexiones posteriores entre los citados en la documentación: “Brett Ratnet, director del documental de Melania. Protagonista en las nuevas revelaciones del caso Epstein”. Este tuit de Sandro Pozzi es muy significativo porque convierte a la propia Melania Trump y a Jeff Bezos (que ha pagado a una y otro, y emite el documental en Amazon Prime) en participantes del pozo de mierda que estamos descubriendo.

La locura

Pocos como Raúl Díaz han descrito en tan bien y en tan pocas líneas lo que estamos viviendo esta semana: “He leído que Trump decidió quitar a Maduro cuando le vio bailar ‘No crazy war’ y que decidió que Machado no iba a ser presidenta porque no renunció a su Nobel de la paz para dárselo a él. No quiero creerme que el mundo funciona así, pero es tal nivel de locura que me lo creo”. Yo también me lo creo. Y cuando devolvamos la normalidad al mundo tenemos que pensar cómo hemos llegado a otorgar tanto poder a descerebrados como Trump. Él es epítome de todo lo que hemos hecho mal, y como tal hay que tratarlo.

La tragedia

El cómico venezolano Gabriel Bonilla en su canal de Instagram (más de 55.000 seguidoras y seguidores) ha dado las cifras sobre el régimen de Maduro que, por lo que sea, no se difunden: 36.800 víctimas de la violencia estatal, 18.000 presos políticos (de los de verdad), 468 personas asesinadas en protestas, 8.000 casos registrados de violaciones de DD.HH., 8 millones de personas desplazadas, 400 medios de comunicación cerrados o censurados, 50% de la población en situación de pobreza extrema y 3 elecciones presidenciales sin reconocimiento internacional. “Sigamos viendo qué pasa”, concluye.

El resumen

No suelo estar de acuerdo con David Jiménez porque, para mí, carga con un pecado original: empezó a criticar el periodismo cuando dejó de ser director de El Mundo. Pero esta vez clava su tuit: “La izquierda radical adora a Putin porque lo identifica con nostalgias soviéticas y comunismo. La derecha radical porque lo identifica con el supremacismo blanco y los valores tradicionales. Los extremos en Occidente son así de idiotas”. Otro que dio en el centro de la diana es quien escribió (no recuerdo quién en estos días de tanta actividad) que no debíamos tener en cuenta lo que diga quien vive todavía con marcos de la Guerra Fría.

La izquierda radical

La misma Sortu desde la que, antes de Navidad, nos querían hacer creer que Ernai nada tiene que ver con Bildu, ha señalado como nuevo líder de la formación a uno de los creadores de Ernai, Xabier Iraola. Lejos de huir de las viejas formas de la izquierda abertzale en la calle, las abrazan. De lo suyo gastan. Yo a estas alturas de la vida lo único que pido es que no me tomen por tonto, que no me digan a la cara que no son lo que sí son. Con estos mimbres, con estos líderes (elegidos a la manera de Bildu y Sortu) ¿nos extraña que quien convive con las y los que justifican a ETA asegure que el suyo es el lado correcto de la historia?

La derecha radical

Que el Trumpismo es el nuevo imperialismo indeseable es algo que piensa cualquier persona decente. Por lo tanto, quien se declara trumpista, quien se ha sacado fotos sonriente estrechando la mano de Donald, también es un imperialista indeseable. ¿Y quién negocia con él? Esa pregunta que la responda Núñez Feijóo, por favor, a poder ser, después de leer este titular en El Imparcial: “Abascal pide al PP que se ‘calle’ sobre Venezuela y le insta a romper con el PSOE en Bruselas”. Así trata Vox a los populares, que se dejan, y que van a ceder a su chantaje en Extremadura, en Aragón, en Castilla y en España cuando toque. El imperialismo indeseable me temo que es una enfermedad que se contagia.

Me obligan a volver a X

Mi intención era no volver a X, una red social en la que los fascistas se ceban entre ellos, pero el tuit en el que Arnaldo Otegi homenajea a José Manuel Pagoaga, alias Peixoto, me obliga a regresar. El líder de EH Bildu le agradece sus enseñanzas, protección y amor. Las crónicas le atribuían ayer otra actitud: las torturas a los jóvenes gallegos que fueron a Iparralde a ver ‘El Último Tango en París’ y acabaron secuestrados y asesinados después de que les confundieran con policías. Según las crónicas, además, Peixoto fue el responsable en ETA del impuesto revolucionario. Puro amor, guía y protección. A Arnaldo, sí, por lo que sea.

Otro

Que X es el sitio en el que los fascistas se alimentan está hoy fuera de toda duda, por eso quiero huir de él. Otro ejemplo: “Enhorabuena por la abrumadora victoria de José Antonio Kast. Los chilenos han elegido libertad”, tuitea Alberto Núñez Feijóo. Como si Kast no fuera un pinochetista declarado, como si no fuera el equivalente de Trump o Milei en Chile, y como si su gesto de pedir respeto a sus rivales fuese suficiente para sacudirse lo anterior. Pero ahí está Feijóo, dispuesto a atribuirse cualquier victoria de la derecha en el mundo, pero la extrema le está comiendo la tostada. “Libertad”, dice el que va a ser el esclavo de Vox…

Solo queda Bildu

El PNV ha dejado claro a Pedro Sánchez que no puede seguir como si nada de lo que está pasando no estuviese sucediendo, Podemos hace tiempo que le boicotea, BNG ya en noviembre le avisó de que no iba a darle un cheque blanco y ayer, por fin, Gabriel Rufián le ha exigido “una reunión” “para saber qué hará para ‘regenerar’ el PSOE y el Gobierno” (El Nacional). Solo queda Bildu, su socio más dócil, el que más fácil se lo ha puesto a cambio de que cumpla con los presos de ETA y, sobre todo, con el blanqueamiento exprés del que se benefició directamente Joseba Asiron, el que solo es taurino del 7 al 14 de julio.

“Vox conocía las irregularidades de Revuelta”

Según El Plural, que fue el que destapó que Revuelta hacía “uso de fondos recaudados para causas solidarias como la dana”, Vox “conocía las irregularidades” y “trató de frenar el escándalo antes de que estallara”. Según publica ahora El Mundo: “La secretaria general adjunta de Vox, Montserrat Lluis, admite ante el secretario general de Revuelta, Pablo González Gasca, que Santiago Abascal estaba al tanto de los ‘pormenores del caso’ y que había dado instrucciones para solucionarlo”. Por cierto, “los audios también confirman la estrecha relación política y operativa entre Vox y Revuelta”.

Prohibirlo debe ser una opción

 “Consumo multa a Airbnb con 64 millones de euros por anunciar viviendas turísticas sin licencia” (El Diario). Lo celebro pero iría más allá: prohibir Airbnb debe ser una opción real. “Un total de 65.122 anuncios en Airbnb” contravenían “las obligaciones impuestas en la mayoría de las normativas autonómicas”, como la vasca. “La compañía se negó durante meses a eliminar” esos anuncios, y no lo hizo hasta el pasado verano, cuando las reservas ya estaban realizadas, obviamente. El comportamiento de la plataforma sigue siendo infinitamente menor que el daño que hace su actividad en la sociedad, así que, es indiscutible que hay motivos.