Más dinero (el nuestro, por supuesto)

Leo en Euronews que “el precio de la cesa de la compra, en aumento: las guerras y las olas de calor encarecen el pan y la pasta”. Cuando hablamos de guerras y de calentamiento, por cierto, hablamos de lo mismo: los misilazos de Trump y Netanyahu aumentan la temperatura del planeta. Da igual, ellos no van a notar el ascenso del precio de los alimentos. Muchas y muchos podremos pagarlos. Pero cada vez a más gente no le alcanza. Y yo sigo alucinando con que hayamos construido, entre todas y todos, y no se libra nadie, un mundo en el que la preservación de la vida y el acceso a la comida más básica, no sea el primer objetivo.

Muy mal

Me parece bien el ahorro en papel y sellos, pero siempre que las comunicaciones on-line sean acordadas por quien envía el correo y por quien lo recibe. Especialmente, si hablamos de cosas tan importantes como las comunicaciones con la Seguridad Social. Así que solo puede parecer muy mal esta noticia en el Huffington Post: “La Seguridad Social cambia las normas y a partir de septiembre dejará de enviar notificaciones por carta a miles de personas”. La excusa (vaga) es que los destinatarios “suelen estar trabajando, de modo que están familiarizados completamente con el uso de dispositivos electrónicos”.

Por cierto…

A la extrema derecha se le combate con inteligencia, con información, con honestidad y, por supuesto, siendo buenas personas. Ahí va mi aportación en forma de noticia: “El número de autónomos extranjeros crece 20 veces más rápido que el de los españoles” (Vozpópuli). En términos generales, en junio, mientras la mayoría pensábamos en las vacaciones, se dio “un nuevo récord de afiliados extranjeros” a la Seguridad Social. Así que, sí, vienen a trabajar, a formar parte de la sociedad. Miremos nuestros barrios: ¿quién está abriendo negocios (y no hablo solo de tiendas “de conveniencia”)? ¿Quién está cogiendo los que se traspasan?

Más me preocupan los ultrarricos

No me preocupan las y los migrantes que vienen a trabajan y abren los negocios a los que nacimos aquí renunciamos: ferreterías, tiendas de electricidad, fruterías… Me preocupan los ultrarricos: Argemino Barro muestra en X un gráfico muy elocuente sobre la “riqueza acumulada por Donald Trump en el último año y medio vs. riqueza acumulada por sus antecesores”. George Bush ganó en sus dos primeros años más de tres millones de dólares; Barack Obama, más de uno y medio; Jose Biden, cien mil dólares; y Donald Trump en el mismo período ha ganado 4.200 millones de dólares (“billion”, en inglés).

Elon Musk se rio de ellos

Sigo con los ultrarricos que disparan sus fortunas aprovechándose de los idiotas. Sandro Pozzi tuiteaba: “El desplome continúa. Las acciones de SpaceX están ya por debajo del precio de la oferta y hay un esfuerzo por mantenerlas por encima de los 110 dólares el título. De momento va como se esperaba, no debería ser una sorpresa”. Es decir: cuando Musk animaba a su legión se seguidores a comprar esas acciones porque se harían ricos (como él), sabía que estaba riéndose de ellos. Al final, él consiguió que su empresa recibiese la inyección de dinero que necesitaba, disparó su fortuna y los incautos se quedan igual (de pobres).

La «dulce amnesia»

Celebro que alguien autorizado y estimado como Jon Sistiaga hable de la “dulce amnesia” que vivimos en Euskadi, que permite que “los que no podían salir a potear por ‘lo viejo’ porque llevaban escolta desde hacía 15 o 20 años, pueden ir a tomar algo”, y que es dulce “sobre todo para que aquellos que sí que apoyaron la violencia puedan seguir saliendo a la calle sin que le digas: ‘Tío, pide perdón, macho, que me pusiste una pintada en la puerta hace 20 años y que eso significaba el inicio de una estigmatización que menos mal que acabasteis con todo, pero podía luego acabar en un bombazo’”. Yo seguiré reivindicando la memoria, ya lo siento.

Lo que viene

No tengo mucho que añadir a esto de Euronews en Bluesky: “Los científicos advierten de que la intensidad y la frecuencia de los fenómenos meteorológicos extremos seguirán aumentando a medida que el planeta continúe calentándose por las emisiones de gases de efecto invernadero”. Que sí, que nuestra aportación al calentamiento global pidiendo a la IA carteles no es comparable a la que hacen Elon Musk o Jeff Bezos con sus juguetes espaciales, ni la que hacen Trump, Putin y Netanyahu con sus misilazos y sus explosiones, pero debemos ser conscientes de que nuestras decisiones personales influyen en nuestra capacidad de rechazo.

Di “no” a los pisos turísticos

Voy a perder amigos con esto, lo sé, pero a muchas y muchos de los que se manifiestan por el precio de la vivienda les pediría que enseñasen su perfil en Airbnb. Porque esas decisiones personales de las que hablaba en el párrafo anterior son perfectamente aplicables en el caso de los pisos turísticos: si decimos “no” a los que hay en nuestras ciudades, pero también cuando viajamos a otras, nos volveremos más exigentes con quienes tienen que tomar decisiones sobre esas empresas y esos propietarios: “Vecinos de Madrid denuncian el hartazgo con las viviendas turísticas ilegales, que representan el 90% en la ciudad” (EPE).

Tenía que contarlo

Guardo este link desde hace semanas, me resisto a eliminarlo aunque pasen los días, no sé por qué pero siento la necesidad de compartir esta noticia en Vozpópuli: “El Museo Nacional de Dinamarca ha conseguido descifrar algunas de las tablillas sobre las primeras civilizaciones de la humanidad. Y dentro de los datos que han arrojado esas piezas, un hallazgo que ha dejado atónitos a los arqueólogos: un recibo de cerveza”. Esa transacción tuvo lugar “en los territorios que hoy día ocupan Siria e Irak, hace 5.200 años”. Curiosamente, la receta de la cerveza “fue una de las primeras en dejarse por escrito”, en Mesopotamia.

Ahora, yo soy mi amatxu

También llevo varios días guardando la pieza “Mamá nunca quiso ir a la piscina”, de Irene Basanta en Jotdown. Un texto veraniego y delicioso sobre los recuerdos que muchos atesoramos de nuestra madre llevándonos a la piscina cuando éramos niñas (en su caso) y niños: “La infancia no se acaba de golpe. Se va quedando en lugares así, donde nadie pensó guardar nada importante. Un vestuario con charcos. Una pulsera de abono. El olor de una toalla mal seca. La voz de una madre diciendo que nos vamos mientras una insiste en el último baño, solo uno más, como si el tiempo, por entonces, pudiera negociarse”, escribe Basanta.

Todo lo que tuvimos que soportar

Los miembros de ETA se hacen viejos y se mueren sin fuerzas, o salen se la cárcel y se esconden. Cada noticia de este tipo debe servirnos para reflexionar: ¿realmente mereció la pena? ¿Todo lo que tuvimos que soportar a quién es atribuible? Por favor, la segunda respuesta, sin trampas al solitario. Digo todo esto porque leo en Euronews que “Jesús María Zabarte, conocido como ‘el carnicero de Mondragón’, fallece a los 80 años sin haberse arrepentido de los 17 asesinatos por los que fue condenado a más de 600 años de prisión”. ¿Cuántas vidas, empezando por la suya, destruyó Zabarte? ¿Quién le justifica aún hoy?

Qué infame

Miguel Tellado se regodea en X (la red social de los fascistas) por los dos presidentes y la presidenta de la SEPI que ha puesto Pedro Sánchez, y que han sido imputados por la justicia española. “Tres de tres”, cuenta el portavoz más reprobable, posiblemente, del Congreso. Sin defender al PSOE, recuerdo que también han hecho pleno los tesoreros del PP imputados, que tres fueron los ministros de Aznar condenados, que Alberto Núñez Feijóo ha justificado sus fotos en el barco de Marcial Dorado, condenado por tráfico de tabaco y cocaína, y por blanqueo de capitales, y todo esto sin hablar de la Gürtel porque me quedo sin espacio.

¿Quién ha convertido el euskera en el problema?

Me parece mal que un juez haya anulado algunos resultados de la PAU porque no se ajustan a la expectativa de quienes los han hecho. Por desgracia, no hablamos de algo genérico: hablamos del euskera, que sigue siendo atacado, sobado y utilizado políticamente sin vergüenza. ¿Quién ha permitido que se haya convertido en un problema? Yo lo tengo claro: la EHU que no supo reaccionar (estaba el rectorado muy ocupado montando una fiesta en San Mamés) y que ha dejado que las cosas sucediesen hasta llegar a este punto, y la correctora o el corrector que no pensó en las consecuencias de su momento “justiciero”. Y ahora, ¿qué?

El horror que no cesa

Mientras el mundo mira a Venezuela, a Ormuz y a un mundial de mierda, “la organización defensora de los derechos humanos israelí B’Tselem denunció este lunes en un nuevo informe el asesinado de 54 niños y adolescentes en Cisjordania en 2025” (EFE). “Desde el 7 de octubre de 2023, las fuerzas israelíes han matado en este territorio palestino a 235 niños y adolescentes, mientras que los colonos que residen ilegalmente en Cisjordania han asesinado a otros cinco”. “En 2025, las fuerzas israelíes cuadruplicaron los asesinatos de menores de edad en Cisjordania”, lo que demuestra que la violencia israelí es una decisión.

“Un turismo más responsable”

Parece un chiste, pero hace unos días me asaltó en Linkedin este mensaje: “En Airbnb, queremos aliarnos con gobiernos e instituciones para impulsar un modelo de turismo descentralizado y responsable”. La única manera de que Airbnb impulse un turismo más responsable es desapareciendo. O siendo estrictos con su idea fundacional: que alguien deje un colchón hinchable en su propia casa a un viajero y le ofrezca un desayuno (de ahí lo de “air” y “B’n’B”). Pero la mierda de turismo que ha potenciado la plataforma y el daño que ha hecho a las ciudades ya no se puede corregir. Solo se puede revertir con decisiones drásticas.

¿Quién va a pagar la fiesta?

En Euskadi, más de cien mil personas aspiran a tener el sueldo y las condiciones de un celador. Porque uno no se apunta a una OPE a celador por vocación, salvo contadísimas excepciones. Nadie quiere abrir un negocio, o heredarlo, o cogerlo traspasado y en pleno funcionamiento (aunque hay autónomos que prefieren cerrar antes de bajar unas pretensiones irrealistas, digamos esto también). ¿Quién va a pagar la fiesta si “en España” hay hoy “2.000 sociedades menos que hace un año” (Pymes y Autónomos)? Curiosamente, “Andalucía, Cataluña y Madrid concentran cerca del 60% de todas las empresas que nacen en España”.

¿Hay duda?

Se preguntan en El Independiente: “¿Hay riesgo de burbuja con la IA?”. Mi cuestión es otra: ¿hay duda? La caída de la empresa de Elon Musk por el lastre de la IA “arrastró a todo el sector tecnológico estadounidense ante las crecientes dudas sobre la rentabilidad real de estas grandes inversiones”. Comparan esa posible burbuja con “los auges como el del ferrocarril en el siglo XIX o el de las puntocom en los años 90. Si bien estas últimas terminaron estallando y provocando quiebras masivas ante un frenesí de inversiones, dejaron una infraestructura (vías férreas y cables de fibra óptica) que acabaron conformando un cambio estructural real”.

Unos datos sobre redes

En Trecebits han publicado un análisis sobre el uso de redes sociales en España (podemos colegir que en Euskadi las tendencias no cambiarán mucho): “Más de 39 millones de españoles son usuarios activos de las redes sociales y se conectan a ellas, al menos, una vez al mes”. Es decir, “más del 82% ya emplea las redes sociales con asiduidad”. Instagram es la red a la que más usuarios se conectan cada mes y a la que más tiempo dedicamos, seguida de Facebook (sorprendente segundo puesto), TikTok, Reddit (pero es la red en la que menos tiempo pasamos: solo 18 mintuos), Linkedin, Pinterest, X y Threads. No aparece Bluesky en el ranking.

La gran contradicción

Islandia, ese país modélico en el que el turismo está restringido para sostener su naturaleza (restringido vía precio: si eres de los que puede pagar, eres de los que puede acceder), es uno de los tres países que todavía cazan ballenas, junto a Noruega y Japón. No solo eso: ha vuelto a hacerlo después de dos años de barbecho. El número de capturas está tasado: 150 rorcuales comunes, “no solo el segundo animal más grande del planeta, sino también una especie catalogada como globalmente vulnerable a la extinción” (Euronews). Al parecer, la carne de ballena es muy apreciada todavía en Japón aunque el consumo mundial ha caído.

¿A quién le compensa?

Después de advertir a la hostelería de Donostia de que está fiándolo todo al turismo, Cocituber pone ahora el acento en cómo actúa el sector en Málaga, donde las y los camareros no tienen donde vivir, se hacinan en habitaciones de servicio hasta con camas calientes o acaban pasando la temporada de verano en una furgoneta y duchándose en las duchas de las playas. Sin duda, este modelo turístico que todas y todos, sin excepción, alimentamos, es deshumanizador, y urge un volantazo. Urge que dejemos de viajar para molestar y de alquilar Airbnb, y que adquiramos compromisos individuales para hacer una sociedad mejor.

Una vivienda es una vivienda

Ya sé que he titulado como lo haría Mariano Rajoy, pero creo que esa afirmación tan sencilla no la hemos interiorizado: una vivienda no es una inversión. Y si hay que cambiar la ley para que podamos interiorizar que una vivienda es para vivirla, no para alquilarla por días, se cambia la ley y punto. Lo que no podemos permitirnos, literalmente, es esto que publican en Infobae: “Mientras las familias crecen al doble de velocidad que el parque residencial disponible y los precios se disparan a máximos del ‘boom’ inmobiliario, un 29% de los inmuebles no son el hogar de nadie”. “7,7 millones están vacías o son secundarias”.

Pues a la mierda Blackstone

Si, como dice el periodista Gonzalo Sánchez, “para que a Blackstone le vaya bien, nos tiene que ir mal al resto” (El Salto), tenemos que mandar a la mierda a Blackstone, y tenemos que elegir a políticas y políticos que tengan tan claro como nosotros lo de la vivienda. Otro periodista, Carles Tamayo, hizo un reportaje estupendo para RTVE en el que mostraba cómo los fondos de inversión compraban edificios completos de tal manera que cada piso les costaba una tercera parte de su valor de mercado y, después, echaban a los inquilinos para meter a otros que pagaban más o montar putos apartamentos turísticos. Que eso sea legal es inaceptable.

El problema son los ricos, no los pisos

Ojo, porque según El Blog Salmón, una vez esquilmadas las viviendas, los ricos han encontrado otro modo de jodernos la vida: “La inversión de moda es electricidad y datacenters”. ¡Justo los culpables (junto a la guerra) de que estemos a más de cuarenta grados en junio en Euskadi! El problema no son los pisos, ni el gracioso de la oficina haciendo memes con la IA, el problema son los ricos a los que no les importa joder a nadie por mejorar su rentabilidad, y sobre todo la legión de envidiosos que invierten sus pequeñísimos ahorros imitando a los ricos. Urge que restauremos el valor de lo común. Y urgen más impuestos a los ricos.

No sé cómo tomarme esto, pero no puedo tomármelo bien

¿Por dónde va esta noticia en Euronews? “La paradoja de la vivienda en Europa: millones de habitaciones vacías mientras escasean los pisos. Una de cada tres personas en la UE vive en viviendas con habitaciones libres, mientras expertos y organizaciones sociales reclaman más pisos pequeños y asequibles para aliviar la crisis”. ¿El problema es que mi madre vive en la casa familiar en la que mi hermana y yo teníamos nuestra habitación? ¿En serio? ¿Intentan justificar una nueva tendencia para hacer aún más pequeños los pisos de las pobres? Porque los ricos van a seguir viviendo en casas grandes y con más habitaciones de las que necesitan.

Hasta aquí

Somos plenamente conscientes de la crisis de la vivienda, pero necesitamos tomar un poco de aire para que problemas que algunos generan como si nada a otros no nos impidan avanzar. Y cada uno toma aire como quiere, así que, si te va esta mandanga, no te cortes: “Un fan cuelga los PC Fútbol y PC Basket clásicos para jugarlos gratis en el navegador, sin instalar nada, y lo peta” (Computer Hoy). Este héroe sin capa (pero con conocimientos de informática) se llama Jordi Ruiz y “su único propósito es preservarlos, y que la gente no los olvide”. “Todo se juega en el navegador, sin instalar nada, pero te permite guardar las partidas”. Gracias, Jordi.