Szeklerland avanza

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Año tras año, el territorio que ocupa la comunidad húngara de Transilvania gana atractivo como oportunidad pese al inmovilismo de Bucarest.

GYERGYÓSZENTMIKLÓS. Szeklerland tiene una población de algo más de un millón ciento veinte mil personas, según la «Civil Initiative for Szeklerland», con más nacimientos al año que la media rumana y más del 40% de la población por debajo de los 34 años. Y lo más importante: menos del 7% de desempleo con un sector primario muy fuerte y el turístico, al alza. Los szekler son, además, personas austeras y con visión de futuro: su capacidad de ahorro es más de cinco veces superior a la del rumano medio.

A cambio, el gobierno de Bucarest no ha construido todavía ni un solo kilómetro de autopista en Szeklerland, y las autoridades son percibidas por la ciudadanía como un elemento colonizador: en Kovászna (Covasna en rumano), la segunda ciudad más importante del territorio (con una población de origen húngaro que roza el 75%), el 95% de la policía es de origen rumano, de los 55 jueces que hay en la ciudad 5 tienen origen húngaro, y tan solo 2 de los 50 fiscales públicos tienen este mismo origen. En 2013, además, el libro de historia szekler fue eliminado de los colegios por el gobierno rumano.

Además de todas estas cifras y pese a la situación tan manifiestamente contraria, los szekler tienen también un plan: su autonomía, con reparto de competencias definido parcialmente. Defensa, Seguridad Nacional, Asuntos Exteriores y redacción de leyes nacionales quedarían en Bucarest, mientras que la cultura, la lengua, la Educación, infraestructuras, transporte, turismo, sector primario y policía y legislación local, serían transferidas a la deseada autonomía. Este plan también incluye la transferencia más importante: recaudación y gestión de los impuestos. Culturalmente, proponen el establecimiento del húngaro como lengua cooficial, y recogen un sistema de garantías para la población de origen rumano.

La cerveza szekler y el príncipe inglés

No es una anécdota, más bien es un síntoma, una primera señal de que algo vivo, más allá de las cifras y los documentos, está creciendo en Szeklerland: los creadores de la cerveza Csíki Sör han conseguido en lo que va de año posicionar su marca como la principal en este territorio. Han logrado generar una demanda y responder. La ola de la moda de los nuevos productores cerveceros ha traído una cerveza szekler que los propios szekler consumen con naturalidad.

Puede que la «Csíki» incluso la haya degustado el mismísimo príncipe Carlos de Inglaterra, que posee dos propiedades en Transilvania. Según el «Daily Mail», estas dos granjas están en Zalánpatak (Valea Zalanului en rumano) y Viscri, dos pequeños municipios en el borde Szeklerland, en el inicio de la Transilvania rumana y de mayoría, efectivamente, rumana pese a su origen húngaro. El heredero al trono de Inglaterra ha decidido invertir en este territorio para ayudar a presevarlo, dentro de su batalla personal por afianzar el sostenimiento del sector primario y los procesos naturales (lo que le ha llevado, incluso, a crear una marca de productos de granjeros brirtánicos, «Duchy»). Y si quiere uno dormir como un rey, puede hacerlo por 122 libras la noche (un poco caro para la media de la zona) según el mismo rotativo.

Nos pone sobre la pista Erika Benkö mientras cenamos pizza y cordon-bleu en Sepsiszentgyörgy (Sfântu-Gheorghe). Benkö es asesora del alcalde Árpád Antal y nos ha presentado previamente en el ayuntamiento, recién reformado, el proyecto de la ciudad para conseguir la capitalidad cultural europea que, en 2021, recaerá en una ciudad rumana. Habla con entusiasmo del proyecto en perfecto inglés con acento británico, aunque reconoce que la ciudadanía no lo percibe como algo que le influya directamente en esta fase del concurso. Los intelectuales y artistas del entorno, sin embargo, parece que muestran más interés.

Nombres propios

Pero no solo famosos de fuera llegan a Szeklerland, La región, que quiere convertirse en autonomía, también ha exportado talento: Albert-László Barabási es un físico que reside actualmente en EE.UU., y a sus casi 50 años está considerado como uno de los principales aportadores y divulgadores de la teoría de redes, muy importante, por ejemplo, en el desarrollo de Internet. László Bölön, pese a su origen e identidad szekler, defendió en más de 100 ocasiones los colores de Rumanía como jugador de fútbol en la época del dictador Ceausescu. Del Targu Mures, el equipo de su Marosvásárhely natal (principal ciudad de Szeklerland y su capital oficiosa), saltó al Steaua de Bucarest para pasar posteriormente a las ligas belga y francesa. Fue en esta última donde comenzó su carrera como entrenador. Se ha sentado en los banquillos del Nancy, el Mónaco, el Lens, el Sporting de Lisboa, el Standard de Lieja o el PAOK de Salónica, entre otros clubes, y también en el de la selección rumana de fútbol. A sus casi 70 años, disfruta ahora del fútbol saudí. Algunos años más tiene el psicólogo afincado en EE.UU., Mihály Csíkszentmihályi, autor de la teoría del «flow» y considerado uno de los más importantes investigadores del mundo en psicología positiva. Entre los históricos, Sándor Kőrösi Csom, el primer «tibetólogo», en el siglo XIX, inventores, pintores y matemáticos. Todos ellos defienden y dan a conocer la causa szekler en el mundo.

Una versión reducida de este reportaje fue publicada [Enlace roto.] el 22 de agosto de 2015. En su versión en papel el reportaje está completo como en este blog.

La juventud szekler acampa cada verano por su autonomía

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La «summer camp» de Gyergyószentmiklós cumple su 11 edición. Es la segunda acampada para los jóvenes de origen húngaro en Transilvania después de la celebrada en Tusnad dos semanas antes.

GYERGYÓSZENTMIKLÓS. El desmontaje de la acampada no es fácil. A los escenarios, las carpas, los barracones para las charlas, las áreas de comida y bebida, e indicar el camino a las furgonetas y caravanas que ofrecen comida rápida («combustible» para seguir escuchando, cubriendo tu turno, integrándote en círculos diferentes, y participando en los conciertos) hay que sumar las cuadrillas de rezagados y los propios equipos de colaboradores, que remolonean para que no se apague fácilmente lo que ha costado tanto arrancar. Szeklerland avanza así, verano tras verano, como una región con atractivo turístico y como una comunidad que toma conciencia política de sí misma para lograr el objetivo de la autonomía, arrebatada por Ceausescu y no devuelta por ninguno de los gobiernos democráticos posteriores.

Ya son once los años que lleva celebrándose ininterrumpidamente la EMI Camp que organiza la Erdélyi Magyar Ifjak o Juventud Húngara de Transilvania, en esta ocasión, del 5 al 9 de agosto en Gyergyószentmiklós (en húngaro, Gheorgheni en rumano). Pese a los cambios de localización, el proyecto se ha consolidado. Un proyecto que ha crecido integrando otros elementos de la ciudad, como las cabañas turísticas (levantadas con fondos europeos) junto a la zona de acampada que este año han acogido a los organizadores; los hoteles en los que alojan a músicos, ponentes y periodistas; y la propia prensa local. El siguiente paso, la creación y mantenimiento de un camping permanente que reporte ingresos todo el año salvo la semana de la acampada, reservada para su realización. A ella se han acercado jóvenes de todo el territorios, y algunos hasta de Hungría. También han sido muchos los no tan chavales que se han dejado ver. «Los que eran jóvenes hace once años ya no lo son tanto pero siguen viniendo», comenta divertido Arus Zsolt, del Consejo Nacional de Szeklerland, que nos va explicando los porqués de todo lo que vemos.

El ciclo de los asistentes (muchos de ellos, al mismo tiempo, voluntarios a turnos) empieza por la noche: después de los conciertos, digeridos con cerveza szekler (la marca ha nacido este mismo año y ya es un éxito) y, por supuesto, palenka, una especie de orujo muy afrutado, hay que dormir un poco, antes de que a las 10:00 empiecen a hablar los ponentes, locales o llegados de otras zonas de Europa, en barracones propios de una acampada. A medida que avanzan las horas y las mesas, el número de asistentes crece, igual que el de jóvenes que se desperezan, abandonan sus tiendas de campaña y van de un lado a otro de la campa, comprobando cuál es la oferta cultural del día. Por la tarde, demostraciones musicales con instrumentos tradicionales, actividades como montar a caballo o explicaciones sobre las técnicas de defensa y ataque medievales.

No hay que olvidar que los szekler se definen a sí mismos como el pueblo heredero de Attila, el huno, que «ya estaba allí» cuando los húngaros llegaron a Transilvania. De hecho, ellos eran los guardianes de las fronteras del imperio austro-húngaro, los encargados de repeler las cometidas del enemigo rumano, y salvaguardar los límites territoriales, apunta Marc Gafarot, periodista y observador político del CIDOB, ponente en las dos acampadas szekler este verano. Después de la I Guerra Mundial, Hungría empezó a perder territorios con los diferentes tratados y negociaciones, y surgieron estas comunidades húngaras a cientos de kilómetros de la frontera, que han luchado y luchan por preservar su propia identidad y cultura, asimilados, rodeados y colonizados (con ciudadanos rumanos instalados por el gobierno en los típicos edificios socialistas de tres plantas en los ensanches de las antiguas ciudades) por quienes habían sido sus enemigos.

Siguiendo el rastro del turismo

Gyergyószentmiklós es una ciudad de algo menos de 20.000 habitantes, muy dispersa, en la que la mayoría de la población habla y vive como si fueran húngaros. El centro es reducido, con varios bancos, tiendas de diferentes tipos y tamaños, incluso unos almacenes no muy grandes, alguna cafetería, un hotel (en toda la ciudad hay cuatro, además de otras posibilidades para hospedarse como las campañas y un motel) y el periódico local (por supuesto, editado en húngaro). La atención en la hostelería es bastante desigual.

La ciudad creció al uso socialista de mediados de siglo, con edificios rectangulares de tres plantas y calles muy anchas, hay varias zonas residenciales con casas bajas en las que se pueden apreciar los vallados y puertas de maderas típicas de Szeklerland, y en las afueras se sitúan las zonas y viviendas rurales. En la carretera hacia las montañas (aunque «Szentmiklós» ya está a 800 metros sobre el nivel del mar) pero dentro del término municipal, hay casas de verano junto al río, que son las que más sufren a los muchos osos que merodean por los alrededores. En menos de 30 kilómetros, después de coronar la primera cima por medio de una carretera serpenteante, el municipio ofrece dos de sus principales atractivos turísticos naturales: Gyílkos Tó, un lago formado cuando una montaña se desgajó y cortó el flujo de un río, y Békási Szoros, el desfiladero cuya carretera y túnel fueron construidos en tiempos del imperio austro-húngaro, y que conecta en cuestión de minutos con la Moldavia rumana.

Varios hoteles rurales esperan a los viajeros, de momento, mayoritariamente rumanos, como rumanos son quienes ofrecen artesanía producida en serie en rincones imposibles de la carretera, en casetas iguales unas a otras permitidas por el gobierno de Bucarest. Este ejecutivo es también el responsable de la masificada oferta de terrazas y merenderos junto al lago, y de dejar en manos del ayuntamiento, como una patata caliente, la gestión de los servicios que estos mismos locales y sus visitantes exigen. Pese a los tenderetes, los Cárpatos siguen siendo imponentes y el desfiladero, impresionante. La montaña parece echarse sobre el caminante, que, con mucha atención a coches y autobuses turísticos, se sobrecoge al levantar la vista y comprobar cómo el sol ilumina los picos más altos. Muchas de las paredes están marcadas para que los aficionados a la escalada puedan también disfrutar.

También en Tusnad

Dos semanas antes de la summer camp de Gyergyószentmiklós tiene lugar otra en Tusnádfürdö, un municipio con un importante atractivo turístico basado igualmente en su particularidad cultural y los recursos naturales. Esta primera acampada tiene un enfoque mucho más político, y en la edición de este año estuvo el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, además de otros miembros de su gobierno, representantes diplomáticos y parlamentarios europeos. Esta acampada cuenta con una suerte de apoyo, por lo menos por medio de su presencia, del partido de Orbán, el Fidesz, dentro del PP europeo. En ambas acampadas participó como invitado el presidente del Consejo Nacional de Szeklerland, Izsák Balázs.

La comunidad szekler, por medio de su consejo nacional, iniciativas civiles y particulares como las acampadas, lleva varios años trabajando en dar a conocer su situación y sus reclamaciones. Estos campamentos sirven para reforzar el asentamiento de sus reivindicaciones entre los más jóvenes, pero también son un estupendo ejercicio de relaciones internacionales con otras comunidades, partidos políticos o medios de comunicación. Con un objetivo parecido pusieron en marcha el Tour de Szeklerland, una prueba ciclista en el último nivel del profesionalismo pero dentro del calendario de la UCI Europe Tour, y que tuvo lugar, igualmente, la primera semana de agosto.

Este reportaje fue publicado [Enlace roto.] y [Enlace roto.] el 16 de agosto de 2015.

Rumanía prohíbe la reivindicación nacional de su minoría húngara

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Las autoridades rumanas impidieron el pasado 10 de marzo la celebración del Día de la Libertad “szekler”

El Consejo Nacional szekler, de origen húngaro, celebra su Día de la Libertad el 10 de marzo de cada año en su capital oficiosa, Marosvásárhely (en rumano, Targu Mures), para conmemorar a sus “mártires” que, en 1854, lucharon por la libertad de Hungría contra el imperio autrohúngaro de los Hasburgo. Este año, el tradicional acto político y manifestación posterior iba a significar, además del homenaje a sus personajes históricos y un evento de autoafirmación nacional, una reclamación, ya que las reformas administrativas que propone el gobierno rumano pasan por disolver la comunidad szekler en una organización territorial superior (Transilvania) en la que los húngaros constituirían menos del 30% de la población. Con esta división e integración forzosa, se verían afectadas negativamente sus reclamaciones políticas pero también sus derechos fundamentales (lengua húngara, pervivencia de la cultura propia, etc.) como minoría en Europa.

Para evitar la visibilización de una contundente respuesta a los planes del primer ministro, Victor Ponta, las autoridades rumanas han prohibido esta manifestación, y el Consejo Nacional de Szekler se ha visto obligado a renunciar a la organización del evento que, el año pasado, reunió a cerca de 25.000 personas. Ya en 2014, las autoridades rumanas rechazaron cortar la Avenida 22 de Diciembre de 1989 (en recuerdo del final de la dictadura de Ceausescu), por la que transcurre la manifestación posterior al acto de homenaje, lo que provocó graves problemas de tráfico en el centro de la ciudad, de 150.000 habitantes, pese a la fuerte presencia policial rumana.

Hoy, las palabras que pronunciara el pasado año Balázs Izsák resultan premonitorias: el presidente del Consejo Nacional acusaba entonces a Rumanía de atacar los símbolos del pueblo szekler, y de no respetar los derechos y las libertades de su ciudadanía. La prohibición de este año quiebra uno de los principios básicos de la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE, como es el derecho de manifestación. De este modo, se restringen los derechos de una minoría étnica que, aunque se reconoce húngara, ha habitado la misma tierra, actualmente dentro del estado rumano, desde antes de la Edad Media, momento de las primeras referencias a la comunidad szekler.

Reforma administrativa

Rumanía carece de una estructura administrativa territorial aunque esté dividia en distritos. Actualmente, los ayuntamientos y el gobierno del Estado son las únicas administraciones a las que puede dirigirse un ciudadano rumano y, por extensión, szekler. La reforma de la que propone el gobierno para dividir Rumanía en diferentes áreas administrativas, superiores a los distritos, supondría la inclusión de Szeklerland “en una región en la que los húngaros constituirían menos del 30% de la población”, como explica Attila Dabis, responsable de Asuntos Exteriores del Consejo Nacional szekler, en la carta que ha remitido a periodistas de todo el mundo para denunciar que Rumanía estaría infringiendo el derecho fundamental de libertad de reunión y actuando en contra de una minoría, la húngara en Transilvania.

Nicolae Ceausescu fue quien abolió la antigua región autónoma húngara dentro de Rumanía, persiguiendo el ideal de verticalidad de las dictaduras comunistas. La restauración de la democracia no trajo la devolución de esa autonomía, lo que ha acrecentado la frustración de la comunidad szekler. Uno de los momentos más tensos se produjo en febrero de 2009, después de un encuentro entre el anterior presidente rumano, Traian Băsescu, y su homólogo húngaro, László Sólyom, en Budapest. Băsescu afirmó entonces que “la minoría húngara nunca recibirá autonomía territorial”.

Denuncia en el Parlamento Europeo

La europarlamentaria Izaskun Bilbao va a plantear el próximo lunes una pregunta a la Comisión Europea para poner en conocimiento la actuación del gobierno rumano, en connivencia con las autoridades judiciales rumanas, a las que el propio Consejo Nacional szekler acusa de complicidad. Además de esta pregunta, la diputada en el Parlamento Europeo por EAJ-PNV va a plantear una audiencia con la minoría szekler en el Intergrupo de minorías tradicionales, comunidades nacionales y lenguas del Parlamento Europeo, formado por más de sesenta eurodiputados procedentes de todos los estados miembros y todos los grupos.

La foto del «no»

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La foto del “no” la sacó la agencia ‘France-Presse’, y la vimos en el ‘The Guardian’, el ‘Financial Times’, el estadounidense ‘The New York Times’, los franceses ‘Le Figaro’ y ‘Sud Ouest’, y el catalán ‘Ara’. No fue la única que se repitió, pero sí la más significativa porque expresaba una explosión de júbilo contenido y, lo que es más relevante, mostraba por fin alegría en las filas del “no”. Medios en papel y on-line han tenido que esperar a la madrugada siguiente a la gran jornada del 18 de septiembre de 2014 para mostrar la negación como algo positivo.

Con esa imagen o con otras, la mayoría de medios internacionales recogieron en sus portadas digitales el resultado del referéndum. El sistema de recuento escocés, sometido gustosamente a la burocracia y las formas, como explicaba Oier Llinás en ‘Onda Vasca’, impidió que viéramos cómo grafistas y diseñadores intentaban sorprendernos con las primeras en papel. Un ejercicio que, previendo esta circunstancia, abordaron en el Reino Unido el mismo jueves. La recopilación de portadas que difundió Juan Antonio Giner esa misma mañana por medio de Twitter fue, sencillamente, espectacular.

En el contenido, sin embargo, no hubo muchas diferencias. La mayor parte de la prensa mundial, no podía ser de otra manera, estaba con el imperio y la metrópoli londinense. Algunos no han cambiado demasiado desde que, en 1707, Escocia accediera a unirse al Reino Unido agobiada por sus problemas económicos. Ayer, en la “home” de ‘The Guardian’ no hicieron diferencias entre las ediciones escocesa y “no escocesa”. Con algunos mensajes sibilinos hacia Cameron, el módulo principal mostraba el éxito unionista. Para ‘The Scotsman’, lo importante era que los propios escoceses habían apostado por el “no”. ‘The Times’ ponía el foco en lo mismo: que el resultado de la votación lo habían decidido los propios escoceses, y que esa era su voluntad frente al “sueño” de Salmond. ‘Financial Times’ era el único que llevaba a portada las reacciones de las redes sociales digitales, pero su preocupación central eran los cambios que afrontará el Prime Minister en cumplimiento de su promesa, y sus consecuencias. Finalmente, entre los grandes medios británicos, la portada de la ‘BBC’, muy criticada por su clara posición unionista, reflejaba fielmente el alivio que generaba el resultado: la foto de una mujer entre el llanto y la alegría incontenibles, junto a otras personas con los brazos en alto, resultaba de una honestidad atronadora. Al mismo tiempo, la web de la radiotelevisión pública británica parecía deseosa de pasar esta angustiosa página: noticias ajenas al referéndum iban ocupando los espacios de privilegio.

Por su parte, el ‘Herald Scotland’, uno de los pocos que se mostraron abiertamente favorables al “sí”, anuncio que ha generado un incremento en sus ventas, recogía en primer lugar el dato de participación (un 84%), y después el resultado del referéndum. En este medio, los dardos apuntaban al ministro principal de Escocia: “¿Hemos visto lo último de Salmond?”, se preguntaban con evidente intención.

El principal medio de los vecinos de Irlanda del Norte, el unionista ‘Belfast Telegraph’, daba carpetazo al asunto, y la única noticia destacada añadida al “no” escocés era la promesa de Cameron. Las cuestiones de transferencias y reformas, en el norte de Irlanda, siempre generan cierto interés por la parte que les puede tocar. Si atravesamos el “peace line” vemos que el ‘Irish News’, que no destaca por su capacidad de reacción, seguía centrado en la controvertida figura de Ian Paesley junto a sucesos locales.

Pese a la diferencia horaria, al otro lado del charco, sobre todo en EE.UU., el asunto no pasó de largo. La ‘CNN’ hacía un juego de palabras con “un reino unido”, ‘The New York Times’ hablaba de “jornada histórica”, y ‘USA Today’ era, posiblemente, el que más jugaba con la emoción. En concreto, con la de Cameron y su “corazón roto” si Escocia se hubiera independizado. Sin embargo, en el ‘Washington Post’ hablaban del corazón roto del nacionalismo escocés. En una ciudad habitada por descendientes de emigrantes irlandeses y escoceses, ‘The Boston Globe’ también celebraba el unionismo. En estos medios, por un lado, era posible leer con naturalidad la palabra “rechazo” para referirse a la independencia, y por otro lado, en todos ellos el análisis y la contextualización estaban presentes: el nacionalismo como palanca de la independencia es un fenómeno que, por incomprendido, les fascina.

La noticia también llegó al primer puesto del principal agregador de noticias en inglés, ‘Reddit’, y a la portada de la versión inglesa de ‘Al Jazeera’, que incluía dos despieces: uno sobre el voto joven (independentista), y otro sobre lo que ellos llamaban el “efecto Québec”. Precisamente en ‘Le Journal de Québec’ eran muy escuetos: “Victoria del ‘no’ en Escocia”. Junto a esta información, otra que versaba sobre la presencia de Pierre Karl Péladeau, hombre del negocio informativo y miembro del partido “québécois” que afirmaba que se había trasladado hasta Escocia para aprender.

En la América castellanoparlante, ‘Clarín’ ubicaba la noticia por detrás del déficit fiscal y la victoria de Boca Juniors, con un tono muy aséptico, y destacaban más las ausencias (como la de ‘Venezolana de Televisión’) que las presencias. Y en el resto de Europa, ‘Le Figaro’ conjugaba el rechazo escocés con la mano tendida de Cameron, cuestión que ‘Libération’ llevaba como tema principal. Para ‘Le Monde’ la noticia era que Escocia “no será un país independiente”, con un enfoque similar al del ‘Sud Ouest’. También, el catalán ‘Ara’ y el italiano ‘Corriere della Sera’ llevaban ese “no” en portada, pero en el diario romano el tema quedaba relegado después de uno más local. En cualquier caso, ninguno de estos medios hacía mención a una posible salida de los escoceses de la Unión Europea.

Abdicar en los tiempos de Twitter

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Uno de los temas más recurrentes de Twitter es el propio Twitter y sus usuarios. Por eso no es de extrañar que el día que se hizo pública la intención de Juan Carlos I de abdicar y dedicarse a sus cositas, fueran muchos los que se preguntaran por el papel de la cuenta en esta red social de la propia Casa Real española. La presencia, la comunicación y el uso, fueron tan desastrosos ayer como de costumbre. Sin embargo, la conversación que generó y, sobre todo, el número de seguidores que deja el actual jefe de Estado para el siguiente, unos 100.000, no son poca cosa. Más allá de esta cuestión, no hay tema: el rey de España se comunica tan mal en Twitter como desde cualquier atril. Punto.

Más recorrido tienen las reacciones de los políticos en esta red social. Por parte del PP, Mariano Rajoy y Alfonso Alonso compartían agradecimientos al saliente y buenos deseos para el entrante. Especial atención merece la apostilla del presidente: “Símbolo de nuestra convivencia en paz y en libertad”, dice del que es el icono del “todo atado y bien atado”.

Demasiado correctos ambos para las salidas de tono habituales de Miguel Ángel Rodríguez: “Hoy es día para venir a Las Ventas y comprobar que España funciona igual. Vivan los toros, Viva El Rey!” (sic). Y por la parte vasca, Sémper fue el que quiso hacer la frase más redonda y el menos concreto de todos: “La Institución más antigua es la que antes ha entendido la necesidad de renovación”. Ni una abdicación es moderna ni anacrónico es sinónimo de antiguo.

El inevitable Pablo Iglesias se limitó a lanzar su habitual soflama: “En democracia decide la gente. No somos súbditos, somos ciudadanos”. Tan ciertas estas palabras en su boca como en las del resto que las han pronunciado hasta ahora.

En el PSOE, silencio. Imposible determinar si por la clamorosa ausencia de una portavocía autorizada, o porque mientras algunos de sus militantes, destacadamente algunos vascos, apostaban en Twitter por la república, la dirección socialista avalaba la abdicación y les dejaba en ridículo. Ni Rubalcaba, ni Madina, ni López, ni Pastor, ni Valenciano tenían nada que decir. De hecho, la imagen más relanzada fue una antigua de la cabeza de lista para las últimas elecciones, luciendo una insignia con los colores de la República. El movimiento se demuestra andando.

En una línea parecida andaban los “internacionalistas” de Bildu, según Pernando Barrena. Josu Juaristi, la última estrella de su ecosistema, ni palabra. Sin embargo, desde la cuenta oficial no tuvieron ningún empacho en apropiarse de la manifestación en Bilbao. Por parte de EAJ-PNV, el comunicado de Andoni Ortuzar en su Facebook fue el único estandarte.

Mucho más interesante resultó ayer el frente de periodistas. Jurdan Arretxe, del ‘Noticias de Gipuzkoa’, lo clavaba: “El rey español abdica, pero falta una ley orgánica en cuestión. Todo por sorpresa. España”. Bego Beristain, de ‘Onda Vasca’, se acordaba de la portada del ‘Caduca Hoy’ con el oso Mitrofán que les valió a Nicola Lococo y Josetxu Rodríguez un viaje a la Audiencia Nacional por meterse entonces con el hoy abdicante. Y Javi Vizcaíno ironizaba con el mantra de muchos para evitar el debate sobre la elección del jefe de Estado: ¿y si sale elegido Aznar? Visto cómo vota España, no sería extraño, pero si es democráticamente, que sea.

Otro periodista vasco, Roberto García, también tiraba de ironía para señalar ciertas falacias: “España será lo que quiera el conjunto de los europeos”. Y Pedro J. Ramírez, liberado, hasta coqueteaba con los antimonárquicos: “Para razonable, la República”.

El ex director de ‘El Mundo’ seguramente esté pensando ya en su proyecto editorial digital de ancha base y marcado populismo conservador (en su último artículo en papel apostaba por UPyD, Vox y Ciutadans como opciones más válidas para las elecciones europeas), pero ayer quien golpeó primero y dos veces fue ‘El Confidencial’, que se adelantó con la noticia y la mantuvo en portada ampliándola sucesivamente. De quien esperábamos la primicia, ‘Monarquía Confidencial’, quedaba, así, en evidencia. Y en el resto empezaba el baile de los motivos. Los más osados, los de ‘Periodista Digital’: “La abdicación del Rey estaba decidida hace tiempo y se precipita por la marcha de Rubalcaba”. Y los más agresivos, los de ‘Libertad Digital’: “Sin dar explicaciones”, con un Jiménez Losantos desatado: “Lo decente, lo patriótico, lo paternal y responsable era acometer esas batallas sordas de reconstrucción moral y política del Estado”. Por supuesto, no podía faltar una nota de alcoba, que en la corte siempre ha tenido mucho morbo: “La Reina se va a Nueva York”.

Como era de esperar, en Internet se han repetido las recopilaciones sobre grandes momentos, para bien y para mal, de Juan Carlos I. La mejor, seguramente, la del blog ‘Strambotic’ en ‘Público’: el “por qué no te callas”, sus nietos juntados con Photoshop, su dedo corazón levantado a los vascos, las fotos del rey desnudo, el maltrato a su propio chófer y, por supuesto, el elefante muerto. Todo un campechano.

Pero las recopilaciones más buscadas eran, sin duda, las de las convocatorias para las marchas ciudadanas que reclamaban no la abdicación, sino un cambio en el modelo de Estado. La posibilidad, en definitiva, de poder elegir. En ‘Yo Soy Red’ han compilado casi 150, entre las que se celebraban en el estado español y fuera de él: Londres, París, Bruselas, Edimburgo, México DF, etc.

Quien no ha tenido piedad es la ‘BBC’: una horrible foto oficial ofrecida por la Casa Real en la que se ve a un Juan Carlos I durmiente fue portada de su web durante todo el día. Con todo, no han sido pocos los usuarios de Twitter que han intentado que la noticia de la jornada no tapara otras igual de interesantes: [Enlace roto.], [Enlace roto.], el congreso del desaparecido PSOE, o el modo en el que Juan Luis Cebrián especuló con acciones de PRISA, como denunciaba Jesús Maraña, de ‘Info Libre’, y con más de 93.000 seguidores en Twitter.

Entre los “twittstars”, el sarcasmo tapaba la resignación, como bien exponía Barbijaputa (147.000 seguidores): “Para cuando acabe el mundial, ya nos han colao nuevo rey. Gol”. Entre los más contundentes, Javier Mesonero (8.000 seguidores): “Pues si no hay referéndum, pues sin referéndum”. Y entre los vascos, Jon Arrizabalaga (1.000 seguidores): “¿Ahora los Juancarlistas en qué os convertís en Felipistas o en republicanos? Porque monárquicos decíais que no erais”.