No lo es

EE.UU. no es una democracia. O no lo es tal y como reconocemos la democracia vasca, sin ir más lejos (¿para qué?). La idea de Trump, solo tres meses después de ser reelegido, de optar a un tercer mandato es solo una pista más de hacia dónde va aquel país: hacia una autocracia. Y ojo, porque si Trump nos parece malo, ¿cuáles son las opciones del trumpismo para sucederle? ¿Elon Musk, presidente? ¿JD Vance? ¿Marco Rubio? ¿Robert F. Kennedy? Quien piense que exagero, que soy un alarmista, que se pase por la web trumpista en castellano, Voz.us, que eche un vistazo a los titulares y se detenga en: “No estoy bromeando”.

No va en serio

Como ya todo es posible hoy en EE.UU. y en el mundo, no son pocos los que se han tomado en serio la intervención del demócrata Robert Garcia, que parece estar interrogando con firmeza a Paula Kerger, la máxima responsable de la televisión pública estadounidense, PBS. Garcia, que solo interpreta el papel de tipo duro (ella se ríe divertida mientras responde a extravagancias), le pregunta si Elmo es comunista, si Epi y Blas “forman parte de una agenda homosexual extremista” o si el Monstruo de las Galletas está fomentando malos hábitos. La broma (bien tirada) tiene gracia porque la caza de brujas es real. Esa es la tragedia.

No hay otra manera

No quiero que haya recortes en gasto social. Pero si queremos mantener los derechos que hemos alcanzado en Europa, debemos defenderlos. Me gustaría que la realidad fuese otra y que los descerebrados no mandasen. Pero así es, nos toca preservar lo nuestro y para lograrlo tenemos que pasar de inofensivos (no nos defendemos porque no podemos) a pacíficos (no atacamos porque no queremos), como sugería el propio Elon Musk. También me gustaría que quien va a decidir cuánto y cómo gastamos los vascos en Defensa, hable claro: “Reino Unido recorta el gasto social para elevar la inversión en defensa hasta el 2,5 %” (El Debate).

Ha llegado su hora

Yolanda Díaz apesta a cadáver político. Ella exige: “Ha llegado la hora de relanzar la agenda social del Gobierno” (El Independiente), pero su modo de hacer política necesita que corra el dinero. Y en tiempos de guerra o preguerra, no es imposible. Además, el modo en el que se ha echado en brazos de Podemos, que no va a dudar en estrujarla como un oso a una ramita, solo certifica su defunción política. ¿De verdad cree que es posible el regreso a un proyecto común de quienes abandonaron Podemos para engordar Sumar? Desde el pasado fin de semana, Díaz ya solo late por el sueldo. Hasta ahí ha llegado.

Mucho ruido

Soy aita y manejo con asiduidad la tecnología. Creo que puedo tener una opinión formada, sin ser ningún experto, sobre la incorporación de pantallas (tablets, en el caso más habitual) en las aulas. Y soy muy, muy crítico. Así que, de saque, celebraría que en Euskadi se echase una buena pensada a su uso (e incluso su desuso), pero no me voy a sumar a la ola que ha generado Isabel Díaz Ayuso, que ha anunciado su limitación. María del Mar Sánchez hace en su web un análisis de la medida: no va al fondo (habrá tablets, pero compartidas, lo que no añade nada bueno), solo se queda en la forma (el populismo) y no suma al debate que reclamamos.

Así somos

Ha pasado en Facebook, pasa en YouTube, Instagram y en X, y también en TikTok: “Vemos violaciones, porno infantil, asesinatos… te entra en la cabeza y no se va” (Activos). Esto es lo que ven las y los moderadores de la herramienta china. Ha pasado, pasa y pasará porque así somos los seres humanos: mucho peor de lo que queremos ver. Todos esos crímenes terribles se suman al montón de mierda diario que tienen que ver las y los moderadores: “Te pagan para ver personas inútiles haciendo cosas inútiles y sentirme un inútil mirándolo”. Eso es lo que hay en TikTok (y en las stories de Instagram, también) en grandes cantidades.

¿Y las fuentes?

Cuando estudiaba periodismo, mis profesoras y profesores en la UV/EHU insistían en la importancia de las fuentes. En el ejercicio de mi oficio he comprobado que tenían razón, seguramente por eso me haga una gracia trágica la pelea entre Google y las inteligencias artificiales, que pugnan por ofrecer información de manera directa a las y los usuarios. Ni un link, que molestan (y obligan a repartir las ganancias). Información que no generan, que cogen por el morro tecnológico de otros sitios web. A medio plazo esto es un desastre porque sin links, no habrá páginas, sin páginas, no habrá contenidos, y sin contenido no habrá nada.

Sin contenido ganan los malos

Si las inteligencias artificiales o Google no dan valor a las páginas web a las que hurtan la información, estas dejarán de servirlo. Y sin información solo ganan los malos. La tormenta perfecta está ahí, la vemos llegar, más nos vale que hagamos algo. Y por hacer algo me refiero a estar informado por periodistas. ¡Eso sí que es revolucionario! Porque solo las y los desinformados verán con buenos ojos estas aberraciones: “Trump firma una orden ejecutiva para reformar el sistema electoral” (Voz.us, el medio que explica el trumpismo en castellano de España) con más restricciones en nombre del “control” y la “eficacia”.

Europa busca alternativas

Llevo semanas buscando alternativas europeas a mi correo electrónico, mis redes sociales, las plataformas e incluso a Paypal. Me alegra saber que no soy el único: “Europa busca liberarse de Visa y Mastercard: así es el plan del Euro Digital y el ‘Bizum Europeo’” (Genbeta), “hay empresas europeas que quieren independizarse de las nubes de Amazon, Google y Microsoft: no lo tendrán fácil” y “Europa necesita una alternativa a Starlink y España acaba de invertir 14 millones en su primera pieza: Sateliot” (Xataka), son solo unos titulares cazados al vuelo. Esta guerra sí podemos ganarla, pero hará falta hacer cesiones a nuestro bienestar. Hagámoslas.

La realidad

No discuto los impuestos, quiero un funcionariado bien pagado que se gane el sueldo y entiendo que el sector público es tractor económico. Pero también estoy seguro de que debemos mirar la realidad de frente: “Los funcionarios anuncian movilizaciones por sus bajos salarios. En realidad, ganan más que los empleados del sector privado”. Esto que escriben así de claro en El Blog Salmón debe invitar a la reflexión, empezando por el propio funcionariado, que cobra de media un 24% más que el sector privado, y que percibe erróneamente que sus condiciones (no solo salariales) no son tan buenas. ¿Seguro?

No se ha entendido bien, no

Alberto Sicilia es hoy lo mejor que podemos encontrar en X. Escribe desde Ucrania y explica muy bien lo que está pasando en este mundo tan inestable: “Con el acuerdo de Rusia con EE.UU., el equipo negociador ruso ha metido un golazo tremendo a la diplomacia ucraniana… y a la diplomacia europea” ya que “Rusia ha conseguido que EE.UU. se cargue gran parte de las sanciones a su sistema financiero”, conectando al SWIFT su “banco estatal para temas agrícolas”. Pero aún hay más: “SWIFT es una entidad belga, así que “Europa, que ni siquiera ha estado en la mesa de negociaciones, ahora tiene que conectar a un banco estatal ruso”.

Más allá de la anécdota

Más allá de la anécdota de que los que toman decisiones militares en EE.UU. monten un grupo de Signal (que es como un grupo de WhatApp) y metan en él a un periodista, lo importante es lo que revela esta cagada: “Una estrategia de confrontación con Europa”. Mario Saavedra lo plasma con claridad en EPE. “Si Estados Unidos restaura la libertad de navegación a un gran coste, entonces debe haber alguna ganancia económica a cambio”. Esto lo habría dicho en ese grupo Stephen Miller, el subjefe de gabinete. Trump “rechaza toda acción que no suponga un beneficio” y “quiere resultados que se puedan medir en miles de millones de dólares”.

Una provocación es una provocación

En ese mismo grupo, el vicepresidente JD Vance fue el primero que mostró su repulsa a hacer algo por Europa, ya que asegurar la seguridad en el Canal de Suez atacando a los hutíes beneficiaba en mayor medida a nuestro continente que al suyo. En este contexto, Vance vendrá a Europa a provocar: “Irá a ‘divertirse’ a Groenlandia en medio de las amenazas de Trump para anexionarse la isla” (El Independiente). “JD Vance se une al viaje que su esposa realizará esta semana y que las autoridades danesas habían rechazado, alertando de la ‘agresividad’ de EE.UU.”. Es evidente que Vance viene a provocar y como tal debemos tratarlo.

Más propaganda no es la solución

Hace unas semanas, el fichaje de Idafe Martínez en Moncloa y, esta misma semana, el de Daniel Bernabé, me resultaban muy interesantes. Hoy, después de escuchar el debate en el Congreso sobre seguridad y defensa, me parecen gilipolleces. Es más, me parece peligroso: la propaganda (la de Trump y la de Putin, la de Abascal y la de Núñez Feijóo, la de Azipurua y Belarra) no se frena con más propaganda. Si la propaganda va a más, todos perdemos. Todos. Y la intención de Sánchez (el primer interesando en que Vox esté fuerte, según su estrategia) con estos fichajes no es combatir la propaganda, es que haya más ruido.

¿Vale todo?

Esperaba más de la reflexión de Víctor Lenore sobre el libro de Luisgé Martín “donde José Bretón despliega su versión autoexculpatoria sobre el inhumano asesinato de sus dos hijos pequeños” (Vozpópuli). Pero esa expectativa es mi problema, no de Lenore. La verdad es que el debate me parece menor, comparado con el de nuestra supervivencia: ¿qué diferencia hay entre esa entrevista y la de Jordi Évole a Josu Ternera, o la de Kike Santaren a José Amedo en este mismo periódico? ¿Podían las víctimas de uno u otro parar sus publicaciones? ¿No debemos saber cómo se justifican para conocer mejor a quien pueda cometer otros delitos?

¿Pero esto qué es?

Esto es el día a día de muchas personas en Palestina: “Soldados israelíes detienen al codirector del documental sobre Palestina que ganó el Oscar tras ser linchado por colonos” (El Diario). Precisamente Hamdan Ballal en ‘No Other Land’ denuncia “la limpieza étnica” que ejerce Israel, por medio de colonos agresivos que actúan con impunidad y con los instrumentos del estado: “Un grupo de soldados se llevaron a Hamdan Ballal cuando ya lo había recogido la ambulancia”, después de que lo agrediesen y cuando estaba sangrando de la cabeza y el estómago, según ha relatado el otro codirector de la película, Yuval Abraham.

El autorretrato

“El gabinete de Defensa de Trump compartió sus planes de atacar Yemen con un periodista en un chat grupal sin darse cuenta”. Esto lo publican en la web de la BBC, no en un digital de esos que buscan el clickbait. Y sigue así: “Jeffrey Goldberg, redactor jefe de la revista The Atlantic, informó el lunes de que fue añadido a un grupo de la plataforma Signal que incluía varios contactos, como los del asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Michael Waltz, y del vicepresidente JD Vance”. El propio Goldberg ironiza con su invitación inesperada: “Si iban a elegir un número de teléfono erróneo, al menos no fue de alguien que apoyaba a los hutíes”.

Pues tiene razón

Según Clarín, Nicolás Maduro respondió así al anuncio de Trump de poner aranceles a los productos que lleguen a EE.UU. de países que importan petróleo venezolano, como España: “Las sanciones de ayer las derrotamos y las que vengan las derrotaremos también con trabajo. Podrán sancionar y poner aranceles a lo que le dé la gana. Lo que no podrán sancionar es el amor y el patriotismo del pueblo venezolano”. No me gusta Maduro, que me parece otro sátrapa con formas absolutamente desastrosas. Pero tiene razón: será el esfuerzo, el patriotismo y la unión del resto del mundo el que derrote a Trump, a Putin y hasta a Maduro.

Dos ejemplos

Estoy absolutamente convencido de que a Europa le irá mejor sin EE.UU. de lo que le irá a EE.UU. sin Europa. El proteccionismo de Trump es un error en un mundo conectado globalmente. Ahí está nuestra oportunidad: si ellos se aíslan nosotros ocupamos el espacio en el planeta. Estas dos noticias en EPE son un buen ejemplo de las posibilidades reales que manejamos: “Europa acelera acuerdos comerciales con Latinoamérica y Asia para reducir la dependencia de EEUU” y “Alemania, Francia e Italia miran a China y la India como mercados alternativos frente a los aranceles de Trump”.

Tenemos que estar preparadas y preparados

Trump no tiene razón. Tampoco la tiene Putin. Netanyahu, menos. Y cuando se den cuenta de que su imperialismo es un error y de que el resto del mundo es capaz de pasar de sus mierdas, puede que la cosa se ponga realmente peligrosa. Por si acaso, tenemos que estar preparadas y preparados, y no debemos tomarnos a chiste ni a broma las recomendaciones de la UE para protegernos: “Maniobras civiles y militares conjuntas, así como directrices para que la población pueda subsistir al menos 72 horas sin ayuda externa” (Diario Socialista). Dar la espalda a esta estrategia es una cuestión de vida o muerte.

Esto va en serio

La agresión a Europa ve en serio, y que EE.UU. ha dejado de ser un aliado y, seguramente, una democracia, no es una broma o una exageración: “Groenlandia pide apoyo internacional contra la ‘agresión’ de EEUU por un viaje de la mujer del vicepresidente”, leemos en El Confidencial. Y más tarde hemos visto al vicepresidente de EE.UU., que en ningún otro sitio pasaría de tonto de su pueblo, diciendo que “Trump hará lo que tenga que hacer” y que Groenlandia “ya no es un aliado fiable” (20 Minutos). Así están las cosas. Y cada vez que alguien dice: “OTAN, no”, sonríen Trump y Putin. Esto va en serio.

Para hacerlo bien

¿Debe Europa rearmarse? Sin ninguna duda. ¿Tenemos que revisar los presupuestos de la Unión y los estados miembros para atender a lo esencial y, al mismo tiempo, hacer esa inversión en defensa? No nos queda otro remedio. Europa tiene que hacer su rearme bien, y conocer sus “brechas” parece un buen comienzo: falta munición (que se ha enviado a Ucrania), pero también drones, defensas antiaéreas, artillería de largo alcance, transportes militares, software (ahora todo se llama “inteligencia artificial”) y satélites, según EPE. Todo eso cuesta una pasta, pero el imperialismo actual nos va a resultar aún más caro si no actuamos.

Más dinero público… para él

Si Donald Trump volviese a dejar votar hoy (yo creo que cada día que pasa es menos probable que vuelva a dejar votar) ganaría las elecciones de nuevo, estoy seguro. El imperialismo, los aranceles recíprocos o la carestía de alimentos básicos no le afectan negativamente. Parece que en EE.UU. todo lo ven bien, hasta los recortes a cargo de Musk, el mismo que “podría obtener más contratos millonarios con el Gobierno” (Vozpópuli): SpaceX es “la ingeniosa nueva forma en que el Pentágono podría trasladar carga militar rápidamente alrededor del mundo” y busca “contratos para enviar a los primeros humanos” a Marte.

Hablemos

Defendí y volvería a defender que a Pablo González, el periodista vasco detenido en Polonia durante “más de 900 días en una prisión polaca” (Infobae), no podían retenerle sin juicio en una cárcel de la Unión Europea cuando se dirigía a Ucrania. Me sumé a todas las peticiones al respecto. Y seguí el caso, como su excarcelación y envío a Rusia, en un intercambio de prisioneros con el Kremlin, tan de cerca como pude. Por todo ello hoy echo de menos algunas rectificaciones o aclaraciones: puede que nos la colaran y la retórica de Pavel (así aparece en su pasaporte ruso) en su última misiva es una prueba de ello.

¿Quién paga sus multas?

Otros 34.000 euros de las y los socios del Athletic servirán para pagar multas. 30.000, porque un puñado lanzó bengalas en la explanada del estadio después del partido contra la Roma. Una irresponsabilidad manifiesta, lo primero, por el peligro. Lo segundo, porque es muy fácil tirar bengalas, liarla, cantar lo que sabes que no puedes cantar, cuando estás seguro de que tus bromas las abonará el club. Esto es, las socias y los socios. ¿Quién se arruina la vida, como aseguraban en Telebilbao los huelguistas de la “grada popular” (que de popular solo tiene el nombre) si sus tonterías las pagamos siempre las y los que les aguantamos?