Apropiación indebida

EH Bildu ha utilizado el asesinato de Aitor Zabaleta en Instagram. Una vez más, en Euskadi normalizamos o dejamos pasas cosas que no son normales, como obviar el dolor de una familia que, ante un Real Sociedad-Atlético de Madrid, estará reviviendo momentos horrorosos. La acción no es justificable, es desacertada en todo punto y no es reivindicativa: es instrumentalista, otra vez. Y para quien quiera justificarse: no es comparable la mención del lehendakari en su artículo de opinión (una palabra en total), con una acción en la calle y una galería de fotos en Instagram para patrimonializar, una vez más, el victimismo.

Cinco asesinados más

Rusia ha asesinado a otras cinco personas en Kiev, “entre ellas un niño de 12 años y una mujer de 35, y al menos 21 resultaron heridas” (Euronews). En Dnipro, “dos personas han muerto y al menos 27 resultaron heridas”. Todas ellas, a misilazos. Por si fuera poco, “tras la oleada nocturna, Rusia ha lanzado otro ataque con misiles contra Kiev este mismo jueves por la mañana”. Además, Odesa “ha sido atacada dos veces por Rusia en 24 horas”. En el contraataque ucraniano, “dos niños han muerto y dos adultos han resultado heridos en Tuapse”. En total, calculan que dos millones de personas han fallecido desde la invasión rusa.

Un juez y profesor de derecho

Sí, me voy a Libertad Digital para saber “quién es el diputado de Vox, José María Sánchez, expulsado del Congreso”. Pues bien, es “juez en excedencia, catedrático de Derecho Canónico y jurista de larga trayectoria” con “una carrera jurídica que incluye su paso por el Tribunal Superior de Justicia”, “también ha trabajado como abogado en despachos internacionales” y “ha sido letrado vinculado al Tribunal de Justicia de la Unión Europea”. Todo eso sin dejar de ser un facha y un soberbio, porque las maneras que hemos visto no son fruto de una situación de tensión, sino de un modo de actuar con el resto del mundo.

El fin del sainete

Al entremés que han montado Pablo Motos y Sonsoles Ónega con el IVA de los libros (yo desconocía que le aplicaban el IVA reducido, pero no he ganado una millonada vendiéndolos), le faltaba un capítulo: como el primero echa la culpa a la segunda. “Nos lo propuso ella”, leo en El Plural que dijo el presentador. “Os pido mil disculpas y os garantizo que no volverá a pasar”, concluyó Motos su monólogo inicial, en el que justificó su “error absolutamente involuntario”. Pues vale. Pero de la misma manera que hay jueces y profesores de universidad fachas, hay escritoras ignorantes. Nuestra obligación es tenerlo en cuenta.

Solo Trump entiende a Trump

“Trump ataca a destacados conservadores que se oponen a la guerra en Irán. El presidente de EE.UU. atacó a Tucker Carlson, Megyn Kelly y otros en términos muy personales en una larga publicación en las redes sociales” (The New York Times). Algunos de los señalados son voces reconocidas en la extrema derecha estadounidense, por lo que ya ni siquiera podemos aplicar eso de que le dan igual los católicos de sus partidos mientras los ultras estén contentos. Así que a estas alturas ya debemos pensar que Trump solo hace las cosas por sí mismo, por su familia y por sus amigos, esos que se enriquecen con cada decisión.

Hemos normalizado lo que no es normal

En Euskadi hemos normalizado lo que no es normal, como que en una carrera de apoyo al euskera se legitime el terrorismo de ETA. Visto con un poco de distancia, es una atrocidad como un país de grande, pero estamos demasiado dentro o, mejor dicho, los que tienen que blanquear su pasado están demasiado dentro de algunas empresas (privadas y públicas) y no nos dejan coger un poco de perspectiva. COVITE y la Fundación Fernando Buesa “piden no financiar la Korrika con dinero público”. Y lo que es peor, los ultras ya tienen su excusa: “Vox la denuncia por enaltecer el terrorismo” (El Independiente).

Fascistas de aquí y de allí

Los del “español el que no bote” que oímos en nuestros campos de fútbol son iguales que los del “musulmán el que no bote” que cantaron en el campo del Espanyol durante el España-Egipto. Insisto en que damos por hecho cosas que vemos (fotos de asesinos en una carrera a favor del euskera) y oímos (desprecio a quienes vinieron a levantar Euskadi junto a quienes ya estaban) que no son normales. La perspectiva que nos ofrece la vergüenza absoluta del partido de “la roja” debe ayudarnos a identificar al enemigo. Y el enemigo no son las personas, son las ideas fascistas y racistas. Aquí y allá.

Gracias a las placas solares

La misma izquierda abertzale que necesita blanquearse y legitimarse es la gran enemiga en Euskadi de las plantas fotovoltaicas o de los aerogeneradores. “Los europeos podrían ahorrarse miles de millones de euros gracias a la energía solar”, leo en Euronews y pienso que si fuésemos independientes tendríamos un problema muy serio, porque seríamos absolutamente dependientes de los combustibles fósiles que seguirían llegando de Rusia o EE.UU. ¿Es esto lo que quiere Bildu? Pues que lo diga, pero ese ecologismo del “no a todo” hoy se desmonta solo viendo las malas noticias… y las buenas.

No es por las personas

Precisamente una cantidad ingente de combustible fósil es lo que ha recibido la dictadura cubana: “100 mil toneladas de crudo ruso llegaron a Cuba desafiando el bloqueo”. Dicen en Diario Red, bien borrachitos de épica, que “la dignidad cubana mueve la solidaridad internacional y recibe un respiro, demostrando que los principios no se negocian”, como si el envío tuviera que ver con las personas y no con el tablero mundial que poderosos igual de malvados en todos los sitios y que necesitan a tontos útiles de igual manera, se están repartiendo. Quien compra la mandanga de Putin y Díaz-Canel solo es un colaboracionista.

Como siempre, es el modelo de consumo

Antes de la crisis energética que empezó Rusia invadiendo Ucrania y que han agravado Israel y EE.UU. atacando a Irán, sonaban las voces de quienes alertaban sobre el falso debate que estábamos sosteniendo. No se trata de hablar de cómo se genera la energía (con gas, con plutonio o con placas solares), sino de cómo la utilizamos. Después de descubrir el estrecho de Ormuz y lo importante que es para que mantengamos nuestro nivel de consumo, nos desayunamos con que “Bruselas exige recortar el consumo de energía y advierte de un impacto duradero sin retorno rápido a la normalidad” (Demócrata). Estoy a favor de gastar menos.

Más Europa (o menos)

Arranco la semana con un tuit de la anterior: “El Partido Popular Europeo ha pactado y aprobado con la extrema derecha para negociar un reglamento de retorno de personas migrantes no garantiza derechos fundamentales”. Lo escribe la jeltzale Oihane Agirregoitia en X, y anuncia en el mismo tuit: “Por ello hemos votado en contra. Orden en la política migratoria y eficacia en el retorno, por supuesto que sí, pero respetando la dignidad humana”. Es muy peligroso el juego de la derecha que se alinea con el monstruo nazi y, al mismo tiempo, con los antieuropeístas (que es otra manera de decir “el monstruo nazi”). Tomamos nota.

El monstruo

Sigo hablando del monstruo fascista: “El primer ministro de Hungría, el ultranacionalista Viktor Orbán, anunció este miércoles que su país dejará de exportar gas a Ucrania mientras Kiev no reanude el tránsito del crudo ruso hacia el territorio magiar” (Infobae). Orbán, Trump, Abascal, Le Pen, Salvini… Y algunos agentes vascos y catalanes, perfectamente conocidos y reconocibles, son los títeres que Putin ha ido colocando en Occidente para debilitarnos. Y le está saliendo bien la jugada: dejar enriquecerse a algunos (de dentro y de fuera de Rusia) a cambio de hacerlo él también y de hacer del Kremlin un business imperialista.

El otro

De la extrema derecha europea a la estadounidense: “Trump declara al Partido Demócrata como el ‘mayor enemigo de América’ tras ‘la muerte de Irán’” (Notimérica). Es evidente que el presidente republicano miente con que Irán está acabado y con que el otro gran partido estadounidense es enemigo de la ciudadanía. Pero da igual. No importa. No pasa nada. Todo sigue como si nada. “Los fascistas demócratas jamás protegerán a América, pero los republicanos lo harán”, ha escrito, con toda su jeta. Pero no podemos hacer como si no sucede, la suma de barbaridades no puede neutralizarnos, sino alertarnos.

La otra

Tampoco podemos hacer como si nada cuando Vozpópuli publica que “Madrid recauda el doble que hace diez años pese a eliminar todos los impuestos propios”. Sin tapujos ni vergüenza: el dumping fiscal de Madrid, al descubierto. ¿Y cómo lo consigue? Porque de eso no dicen nada en el digital, como si la recaudación fuese alquimia. ¡Pues cómo va a hacerlo! Vaciando España gracias a esa fiscalidad insuperable y a los magreos del PP, que funciona como una organización enfocada a centralizar todos los servicios, productos y empresas en el entorno de ese Madrid liberal, ayusista y eternamente pepero.

Ha pinchado hueso (pero no tiene razón)

Cuando vi a Patxi López en la tribuna del Congreso quejarse airadamente de que el PP usase la excarcelación de Txeroki y Anboto, lo primero que pensé es que el PP había pinchado hueso. Sabe el socialista que su partido tiene pecado, que es verdad que ha cambiado el blanqueo de la izquierda abertzale y la libertad de los asesinos por la estabilidad parlamentaria, con la colaboración de Eneko Andueza y María Jesús San José. Esto es un tema. Otro tema distinto es que Vito Quiles nunca tendrá razón, de que quien le defienda es un gilipollas y que hizo bien Patxi López en plantarle cara cuando insistió con el tema de ETA. Y punto.

No es tonto, es malo

Sí creo que Donald Trump tiene alguna patología que le impide sentir la humanidad más básica. Pero Donald Trump no es tonto, es malo. Que nadie lo dude. ¿Habla como si fuera idiota? Sí, porque habla para los idiotas que le votan. Pero cuando actúa lo hace dirigiéndose a quien gana mucho dinero careciendo de escrúpulos. Esa es su doblez. Así, cuando “Trump asegura que Irán le ha hecho un ‘regalo muy grande’ en relación con el estrecho de Ormuz” (Infobae), lo dice para los idiotas, pero actúa para los malvados como él enviando tropas a Irán y logrando la aprobación del gasto de miles de millones de dólares para la guerra.

Menos dudas

¿Vladímir Putin es tonto o es malo? En este caso hay menos dudas porque da pruebas constantemente sin ofrecer explicaciones (así es su cultura): “Rusia intensifica sus bombardeos en el mayor ataque contra Ucrania en semanas” (Euronews). “Casi 400 drones de largo alcance” sobre Kiev han generado: “Al menos cinco personas han muerto y 27 han resultado heridas”, al mismo tiempo, “en la región central de Poltava dos personas han muerto y 12 resultaron heridas, entre ellas un niño de cinco años que quedó en cuidados intensivos”. Y Trump es tan malvado que no le importa enriquecer al Kremlin con la guerra de Irán.

¿Y este?

Y Pablo Iglesias, ¿es tonto o es malo? Hablo de Pablo Iglesias porque ha publicado un vídeo de un minuto y medio de él paseando por la Cuba de los grandes monumentos comunistas (todo limpio y grande, nada sucio o decadente, como es el resto de la isla) para anunciar que ha hecho una entrevista a Díaz-Canel, al que saluda afectuosamente al final del clip (con aplausos de lata, para sublimar la horterada), como si no fuera un dictador con puño de hierro. Pero también podríamos hablar de los dirigentes de Sortu que firmaron un acuerdo de colaboración con el partido comunista, partido único de chivatos y matones, en la isla.

Las preguntas de una periodista cubana

En el Parlamento de la CAV, Diana Urrea recibió ayer un buen revolcón de activistas cubanas que le dejaban claro que la dictadura comunista no es una consecuencia del bloqueo. De la misma manera, en X, la periodista Luz Escobar, exiliada en Madrid, trasladaba a Pablo Iglesias preguntas que ella no puede hacer a Díaz Canel sobre los abusos de las autoridades del régimen, la represión, los encarcelamientos a las y los disidentes, la ausencia de la división de poderes, la pobreza, la emigración derivada, o la contradicción entre la apertura económica a inversiones turísticas y la miseria que sufre la población a diario.

Estos sí son tontos

Regreso a la dicotomía con la que empezaba la columna: ¿los antivacunas son tontos o malos? Yo lo tengo claro: son los tontos de los que se sirven quienes venden terapias alternativas (que son los malos). Pero esas terapias, no nos despistemos, serán completamente inútiles ante una pandemia: “Los antivacuna comienzan a recoger sus frutos: sarampión, meningitis y hepatitis A. El repunte de enfermedades prevenibles enciende las alarmas en España. Si palmaran quienes no se vacunan, sería darwinismo, el problema es que afecta a sus hijas e hijos inocentes”, resume David Bollero en Bluesky.

La puta guerra

En este momento de sensibilización máxima hacia las consecuencias de la guerra, rescato el tuit de Anton Gerashchenko en el que muestra una consecución de fotos: el antes y el después de ucranianas y ucranianos a las y los que no les quedó más remedio que dar un paso al frente y coger un fusil. Suciedad, cansancio, empeoramiento de las condiciones de vida… Y eso sin hablar de heridas, mutilaciones o la muerte. Así es la puta guerra. Ojalá Donald Trump pudiera verla tan cerca que por fin lo entienda, ojalá Netanyahu sienta que eso le puede pasar. Ojalá quienes han justificado a Vladímir Putin se avergüencen, por lo menos, un poco.

La jodida maldad

Esto que cuenta Nicholas Kristof en X es terrorífico: los oficiales de inmigración de EE.UU. (voy a intentar ser preciso) detuvieron a Nurul Amin Shah Alam (que quede por lo menos su nombre). Una persona ciega, musulmana, de Myanmar y que no hablaba muy bien inglés, para más señas. Después de comprobar que no tenían motivos para retenerle, las mismas autoridades decidieron liberarlo, pero a ocho kilómetros de su casa en New York y sin bastón. Nurul Amin Shah Alam murió intentando llegar a su casa. En los mismos EE.UU. que hace una semana abandonaron en una frontera a un bebé enfermo que acababa de salir del hospital.

Una buena guerra

Es posible que nuestra civilización sea la más estúpida de la historia. Somos tan tontos que mientras Israel y EE.UU. bombardean Irán, lo que va a provocar un perjuicio directo en nuestro modo de vida, perdemos el tiempo viendo vídeos sobre cómo vender e-books escritos por una inteligencia artificial o sobre que los listos invierten en bitcoins. Una civilización que ha dado un modo de vida, con estas mierdas, a gente como Annansi, que emigró a Emiratos jactándose de que abandonaba España y sigue despreciando a quienes pagamos impuestos: “Nada depende de vosotros porque sois insignificantes”.

La cara dura

La gente del PP sigue saliendo a la calle después de que sepamos que en varias ciudades españolas algunos de sus miembros y familiares próximos han recibido viviendas de protección oficial de forma irregular, según las denuncias, con reformas de lujo grabadas en vídeo y piscinas, incluidas. Piscinas, sí. María lo denunciaba así en Bluesky: “Ya el hecho de construir chalets con piscina de protección oficial me parece una cosa increíble”. Y se justifica: “Pero yo soy muy roja y estoy muy loca”. Yo no soy rojo ni creo que este loco pero también me parece increíble. Y que se los queden políticos del PP (que no cumplan los requisitos) me parece peor.

La verdad (fea, pero verdad)

Ya sé que ha pasado más de una semana de la ceremonia de entrega de los Premios Goya en la que Susan Sarandon le hizo la campaña a Pedro Sánchez, pero es justo con un poco de tiempo cuando salen estas cosas: Leonor Watling se quejaba de “las presiones que reciben para llevar chapas a favor de Palestina” (El Debate, en X). En concreto la actriz se preguntaba: “¿Por qué no me pongo una de Ucrania? ¿O por qué no me pongo una de Sudán?”. Y concluye con la pregunta más aterradora: “¿Qué hago aquí y por qué no me quedo en mi casa?”. Porque la presión para ser solidario con una causa concreta desactiva la solidaridad de verdad.