El mundo en el que vivimos

No me gusta Ursula von der Leyen. Nunca lo hizo. Creo que ha demostrado lo que parecía: es fuerte con los débiles y débil con los fuertes, y eso es lo peor que puede ser un político. Además, es una peligrosa sionista (no hay sionista que no sea peligroso, eso nos ha enseñado el siglo XXI) y una ultraconservadora. Pero creo que no falla con el diagnóstico que ha hizo en el debate sobre el estado de la Unión Europea (sí, también ha existido): la seguridad del continente es lo que más debe preocuparnos como conjunto de los países porque somos el objetivo desde Oriente y Occidente, de dictaduras, oligarquías y democracias de talonario.

La que debemos garantizar

A von der Leyen le tocaba hablar de seguridad. Tengo pocas dudas al respecto. Garantizar lo que hemos conseguido es lo que nos debe ocupar como Unión pero también como sociedad. No somos conscientes de lo bien que vivimos y eso es realmente un peligro, una grieta que saben usar muy bien quienes nos quieren atacar a izquierda y derecha, desde el Este y el Oeste. Así que, lo siento, pero me parecen colaboracionistas las apelaciones como esta en Público: “¿Hacia dónde va la UE de von der Leyen? Más seguridad y control migratorio, menos política social”. Si toca esto es porque nos empujan desde fuera. Y toca.

Las consecuencias de la guerra

Puedo entender que haya gente que proponga que no nos enfrentemos a Putin o Trump, que les dejemos hacer, que no importa que Ucrania sea rusa, y después, Polonia, como no importa que Groenlandia sea EE.UU., ¿y después? Pero, ¿qué van a hacer cuando empiecen las consecuencias reales de esas invasiones? “Los ataques rusos han quemado entre 10 y 15 millones de libros en los últimos meses”, anuncia Javier Espinosa en Bluesky, al mismo tiempo que celebra: “15.000 personas asistieron a la Feria del Libro de Leópolis, en el oeste de Ucrania en medio de la ofensiva rusa contra las editoriales de este país”.

Otra

En El Independiente muestran otra consecuencia de la guerra: “Rusia celebra elecciones a la Duma Estatal, la cámara baja de su Parlamento, y por primera vez extiende ese proceso a las zonas ocupadas de las regiones ucranianas de Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón”. Pero “se trata de una votación organizada por una potencia militar ocupante, en una zona de guerra activa que no es territorio soberano de esa potencia”. De hecho, “ningún Estado democrático ha reconocido esa anexión”. Y quienes aseguran que no hay que invertir en seguridad, ¿qué opinan? ¿Que voten porque, total, qué más da? ¿O se pueden defender? ¿Cómo?

Más Europa

Sin duda, esta ha sido una de las mejores noticias de la semana: las naciones del Reino Unido que no son Inglaterra (Escocia, Gales e Irlanda del Norte) quieren autodeterminarse, abandonar esa unión forzada por la espada y, ojo, regresar a la UE. Sí, la misma Unión Europea de la que reniegan la extrema derecha y la extrema izquierda, contrarias al proyecto. ¿Qué ha pasado? Algo tan “sencillo” como que las mayorías políticas de las tres naciones ha cambiado y los gobiernos son ahora nacionalistas. Y ojo al mensaje: el nacionalismo periférico es hoy una ventana de oportunidad, así que, más que nunca, van a atizarnos con fuerza.

Así de claro

Aunque no quiero, entro diariamente en X (antes, Twitter) porque hay tuits (yo los sigo llamando así) que no encuentro en ninguna otra red social. Generalmente, son mensajes en sentido negativo, escritos por fascistas o filofascistas de distintos tipos. Pero excepcionalmente encuentro maravillas como esta de Rafa Cabeleira sobre la inteligencia artificial y la amenaza que puede suponer: “Nos va a matar una tecnología a la que le pedimos que nos dibuje como personajes de Songoku, por mí está todo bien”. A mí me preocupa más lo que no le pido: que cuando hago búsquedas en Internet tenga que esquivar los resultados de la IA.

Vaya, qué interesante

Si te conformas con la respuesta sesgada y ligera que da la IA cuando buscas algo en Internet, te estás perdiendo puntos de vista tan interesantes como el de Mariano Amartino, que señala algo que no debemos perder de vista, precisamente: siempre que hay llamamientos a ralentizar el avance de la IA es porque las empresas estadounidenses como Open AI no están en la vanguardia de la innovación (diga lo que diga Trump con su fanfarronería habitual) ni de su comercialización. Curiosamente, cuando el lobby americano lidera, no hay voces que alerten de una destrucción global. La inteligencia será artificial, pero la pillería parece muy real.

No lo olvidemos

En otro blog, el de Enrique Dans, hemos encontrado otra idea que ser tenida en cuenta (insisto en que no podemos quedarnos con las respuestas que da la IA a nuestras búsquedas): “Europa no es tecnófoba: tiene memoria”. Por eso limita la utilización de datos que hacen empresas como Meta, X, Amazon o Apple. “El nazismo, el régimen de Vichy y la Stasi demostraron a los europeos que los datos personales, cuando se concentran en manos de instituciones poderosas y sin control, pueden convertirse en un instrumento de persecución. La privacidad, desde esa perspectiva, no es una manía ni un capricho regulatorio”.

Hay esperanza

Para que haya esperanza en un medio de comunicación lo primero que tiene que haber es dinero. Y el dinero lo ponen los anunciantes. Generalmente, para que haya anunciantes tiene que haber audiencia, pero esa discusión es para otros espacios. Me centro: “Bezos recortó The Washington Post y dejó en la calle a cientos de trabajadores. Ahora, parte de ese talento vuelve convertido en competencia: 28 antiguos periodistas del Post forman el núcleo de The Washington Sun, un nuevo diario que nace con 110 profesionales y la ambición de ocupar el vacío dejado por el histórico periódico” (Almudena Ariza, en X).

Y hay un plan

Dice el aforismo que, si parece que detrás de todo hay un plan, lo más probable es que haya un plan. Así que, sí, podemos imaginar que hay un plan urdido (en mi siempre equivocada opinión) por Putin, ejecutado por Trump y los líderes de la extrema derecha europea, y del que se benefician personajes despreciables (sigue siendo mi equivocada opinión) como Netanyahu o Mohamed VI. Una especie de eje del mal que no necesitamos imaginar porque se muestra sin rubor: “Rusia dice luchar junto a Corea del Norte por un ‘orden mundial nuevo y más justo’” (The Objective). “Nuevo”, dice. “Y más justo”, continúa. A veces, Putin tiene su gracia.

La izquierda…

Sé que después del avance de la extrema derecha alemana (de momento, en una región pequeña, el problema es que solo sea la primera etapa de muchas), toca hablar de eso, del populismo de base fascista. Pero el tuit de Julen Bollain en el que apela a la izquierda ha llamado mi atención, sobre todo, por esta línea: “AfD está haciendo algo que debería preocuparnos especialmente a la izquierda y es transformar la precariedad, la frustración y la desafección en identidad política y votos”. Es decir, la extrema derecha está haciendo de izquierda, de toda la vida. Todos tenemos ya un grave problema, pero los partidos de izquierda tienen dos.

Populismo pero mal

Ojo, que la izquierda lo intenta, pero hasta el populismo lo hacen mal: Ione Belarra, una niña fresa de la Navarra española, cae como una paracaidista en la manifestación de las y los aficionados del Rayo Vallecano contra la actual propiedad. Por si el ridículo no fuese ostentoso, se graba un vídeo en el que, para colmo, dice lo que cree que quiere oír “la gente” (ese concepto que Pablo Iglesias quiso hacernos creer que inventó): que la institución no es de Raúl Martín Presa (que lo compró), sino de la afición. Decir esto es tan bonito como inútil, lo sé yo, lo sabe “la gente” del Rayo y lo sabe Belarra, pero no se le ocurre nada mejor.

El vasco

En Euskadi también tenemos un populismo de base fascista que avanza, pero con alguna diferencia, al menos, sobre el papel: a la izquierda abertzale no le preocupa la migración sin control. Eso es lo que denuncia, al menos, Joseba Iturria (ex de Egin y ex de Gara) en X. Ojo al tuitazo: “Con lo que cuesta mantener a cada uno aquí se puede mantener a 50 en Marruecos para que cuando vengan lo haga con un contrato de trabajo. Marruecos es uno de los países de África con mejor nivel de vida, no hay ninguna guerra y es de donde vienen porcentualmente más delincuentes”. Y cree que la postura de EH Bildu “indigna”.

Juntos de la mano se les vio por el jardín (en Getxo)

El mismo populismo de base fascista que en Euskadi intenta banquearse con la migración descontrolada, tira sin problemas también del manual de acusadores y acosadores en política que tiene el PP: el derribo del edificio en Getxo que fue utilizado por la derecha española y la izquierda que se define “abertzale” contra el PNV, no conllevó “ni irregularidades penales, ni trato de favor, ni las sombras con las que se pretendió oscurecer la labor del Ayuntamiento” (Jon Murga, en Substack). Además, se llevó la carrera política y la salud mental de tres personas que no hicieron nada malo. ¿Quién les repara el sufrimiento?

Todo va a peor

No es la de hoy una columna optimista, lo siento. Alberto Sicilia escribe en X muy bien cómo veo el futuro, la verdad: “Todo lo que puede ir a peor, va a peor. Qué tristeza”. Él se refiere a la invasión rusa sobre Ucrania, en concreto, pero también al mundo en el que nos está tocando vivir, en general. Las victorias del populismo de base fascista que pueden darse en Francia y en Alemania, si Le Pen y la AfD siguen avanzando, perjudica al interés último de Kiev: unirse a la UE como principal medida de protección frente a la invasión. Menos Europa, más Rusia, más fascismo, y más izquierda confundida y útil para los malvados.

La juventud vasca que no sabe lo que es el fascismo

Ernai es la organización juvenil de Sortu. Sortu es el partido político que manda en EH Bildu. Y el órgano colegiado que decide el presente y el futuro de Sortu (y por extensión, de EH Bidu y de Ernai), es ese en el que aterrizan antiguos jefes y jefas de ETA como si no hubiesen hecho nada, y del que salió Pello Otxandiano para ser un candidato a lehendakari de diseño. Dicho todo esto, cuando Ernai organiza una manifa contra el fascismo y no se enfrenta primero al que tiene en casa solo posturea. Igual que posturean quienes apoyan a Ernai y Sortu, algunos muy famosos, también. Antifascista se es en todo momento y lugar o no se es.

El fascismo

Fascismo (además de terrorismo) es lo que hizo ETA: asesinar por la espalda o a distancia a quien no pensaba como ellas y ellos. Y esto no es discutible. Si las y los de Ernai no distinguen entre un fascista y un calcetín cuando lo tienen delante (y los tienen delante, o al lado, a diario), es su problema. Pero el resto ni podemos ni debemos hacerlo, como no lo hace Consuelo Ordóñez, que denuncia en X la praxis de María Jesús San José en el Gobierno Vasco, que ha vuelto a dejar en libertad a Soledad Iparraguirre, ‘Anboto’, “siguiendo los dictados de lo que les ordena la izquierda abertzale” a los socialistas, desde Sánchez a San José.

La hipocresía

Leo en The Objective que “Singapur ya encabeza las ventas de diésel a España con la sospecha de su ilícito origen ruso”. Significativamente, “entre enero de 2016 y septiembre de 2023, Singapur había vendido cero toneladas de diésel a España”. Es evidente que el gobierno español muestra una hipocresía fantástica, sabedor de que “desde el inicio de la invasión a gran escala, Singapur ha importado cargamentos marítimos de origen ruso por un valor estimado de 18.100 millones de euros”. Pero, ¿qué remedio le queda? Quiero decir: ¿estamos dispuestos a pagar más por ese diésel garantizando su origen no criminal?

Unpopular opinion

Sobre la polémica de las invitaciones a San Mamés o el comedor de Lezama tengo una opinión muy impopular, lo sé. Creo que la Junta Directiva del Athletic se he equivocado metiendo en el mismo saco a los jugadores del primer equipo del Athletic y al resto (trabajadores, exjugadores o exdirectivos). Creo que los jugadores necesitan el apoyo de sus familias y, como socio, espero que la dieta de los profesionales esté garantizada por el club. El resto de agentes en este conflicto sí tendría que ser como el resto de aficionadas y aficionados. ¿Con un cupo de entradas garantizadas para que las compren (insisto: compren)? Vale. Y ya.

Simplemente, el fútbol

Sí, me he ido hasta El Faro de Vigo para cazar la opinión de Denís Iglesias sobre Julián Álvarez, al que llama “bohemio y soñador” en el titular, y al que define así en su texto: “El Assange futbolero que lucha por los derechos de quienes no quieren seguir en trabajos que minan su libertad. Porque todos, en el fondo, hemos sido un poco Julián alguna vez”. Y recuerda, con esa sorna gallega, que “se le pide al jugador endiosado que sea un oficinista” (como ha pedido la Junta Directiva a los jugadores del Athletic, precisamente) pero que “los millonarios también tienen sueños y miedos. En muchos casos, a la altura de sus sueldos”.

Política mezquina

En el PP vasco saben que la pelea que originó ataques a la Ertzaintza durante la Aste Nagusia ni se originó en Gogorregi, ni tiene nada que ver con esa txosna. Saben, también que, de hecho, quienes empezaron la discusión venían desde la zona en la que está Kaioak, la txosna por la que han pasado, sin mancharse los zapatos, varios representantes del PP. Pero esto da igual: Javier de Andrés sigue empeñado en ser la copia mala de Isabel Díaz Ayuso, e intenta mitigar que la irrelevancia palpable del PP llamando la atención y vinculando esa pelea con la txosna de EGI, por medio de una política mezquina, muy española, y emponzoñadora.

Más protestas culturales así

El gaitero Ricardo Oficialdegui se plantó en las oficinas del departamento navarro de Educación porque, según su denuncia, el consejero Carlos Gimeno “continúa sin firmar la Orden Foral imprescindible para incorporar la especialidad de Dulzaina-Gaita Navarra a los conservatorios” (Pamplona Actual) del territorio. Ante la nueva negativa de Gimeno, el gaitero se puso manos a la obra, literalmente, con lo que mejor sabe hacer, y empezó a tocar la gaita dentro de las oficinas, hasta que fue instado por la policía foral a abandonar las instalaciones y fue acompañado hasta la puerta, instrumento en mano.

Sigue el desconcierto

El desconcierto, la vergüenza o la falta absoluta de ella, la cosa es que siguen, de eso estoy seguro, y es lo peor, las mentiras: “La Policía informa a la Audiencia Nacional de que agentes marroquíes guiaron a los inmigrantes que pasaron a Ceuta”, titulan en El Periódico de España. Lo que no sabemos y deberíamos conocer es qué información tenía y el ministerio de Interior y, por extensión, qué sabía Pedro Sánchez cuando aseguró que detrás del asalto a Ceuta de miles de personas estaban Rusia e Israel. Y seguimos con lo que no sabemos: ¿por qué actúa así el gobierno español, encubriendo al reino de Mohamed VI?

¡Claro!

Es evidente que cuando Pedro Sánchez señaló a Rusia e Israel buscaba librar de la culpa a Marruecos pero también a sí mismo. Es evidente que no mencionó a EE.UU. porque, entonces, sí, tendría que implicar a la dictadura de Mohamed VI. Y es evidente que si echas balones fuera alguno te puede venir devuelto, también, de un balonazo: “Rusia pide a España pruebas sobre su supuesta implicación en la crisis migratoria de Ceuta” (EFE). No es Rusia el régimen más fiable, ni el más limpio, ni el menos sospechoso de desestabilizar las democracias occidentales, pero sí es un país que puede complicar más la situación si quiere hacerlo.

Ya ha ganado la derecha

Pase lo que pase en Ceuta, la derecha española y la mundial ya han ganado la batalla del relato: todo lo que gritan, lo que denuncian, lo que utilizan para meter miedo, está siendo confirmado: “Detenido un marroquí de 17 años por agresión sexual a tres menores de entre 10 y 11 años en un centro tras la avalancha de Ceuta”, denuncian en Abc. Lo que publican en Vocento, evidentemente, refuerza el argumentario de PP y Vox, igual que lo hace la preocupación de la izquierda por las quinientas niñas que siguen en la ciudad. ¿De qué se preocupan? ¿Por qué tengo la sensación de que unos y otros nos toman por tontos?